«Nuestra posición no puede ser otra que el apoyo a esta operación». Es la valoración que, tras conocer la información, realizan fuentes de la Federación Socialista Asturiana (FSA), que inciden en la necesidad de «una solución para la empresa y los socios que pase por un tratamiento transparente en la valoración de las acciones y por una mayor implicación de las entidades financieras asturianas en su futuro».
Ovidio Sánchez, presidente regional del PP, también ve con buenos ojos la intervención de Cajastur, de la que aplaude su «compromiso». A su juicio, CAPSA saldría de esta situación «más fuerte ante operaciones de otra índole», y se mantendría «como un referente asturiano en el sector» y como «un grupo potente y competitivo que pueda liderar procesos agroalimentarios en España».
Mientras, IU cree que la aportación de las entidades financieras asturianas, junto al papel que juegan los propios ganaderos, es «esencial» para el futuro de CAPSA. «Sólo con la combinación de ambos factores la empresa puede pasar de ser una tentación para otros grupos a consolidar su papel en el sector e incrementar su influencia», puntualiza su coordinador en Asturias, Jesús Iglesias.
La posición de los sindicatos agrarios también es, a priori, favorable. «A la espera de tener más información, nuestra primera valoración es positiva», apunta José Calvo, secretario general de la Unión de Campesinos Asturianos (UCA). A su juicio, esta alternativa es mejor para los ganaderos de la región «que pasar a estar controlados por un consorcio de empresas foráneas». Esa misma interpretación positiva es, por cierto, la que realizan los integrantes del sector crítico de la compañía. «Suena bien», señaló a este respecto uno de sus representantes.
Más cauto es el presidente de Asaja, Ramón Artime, que prefiere aguardar a conocer más detalles de la operación antes de realizar un análisis en profundidad. Pero, pese a ello, Artime entiende que la propuesta «mejora lo que hasta ahora se pretendía».





