A partir de ahora su vida en el casco histórico de Toledo poco cambiará a pesar de la repercusión pública que ha tenido la demanda presentada en el juzgado, ya que en los últimos meses los 'paparazzi' habían montado continuas guardias ante el número 1 de la calle de las Recogidas donde Telma y Enrique se habían instalado junto a su bebé. Los cazadores de imágenes cuentan ya con un auto judicial que apoya su trabajo periodístico bajo el argumento de que las libertades de expresión e información «tienen como finalidad reforzar el Estado Democrático y de Derecho en el que vivimos».
Acostumbrarse a las incomodidades -y también ventajas- de ser un personaje público, marcharse a vivir a otro lugar siempre con el temor de que los 'paparazzi' sean su sombra o contratar seguridad privada son algunas de las opciones que les quedan a Telma y Enrique.





