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EL CAMPO
La fresa busca su lugar en el Norte
Expertos y productores resaltan las condiciones para el cultivo de la fruta en la región, donde puede recogerse más tarde que en Huelva, llegar al mercado a precios elevados y dar variedad a los cultivos
04.06.08 -

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La fresa busca su lugar en el Norte
RECOGIDA. Una productora realiza las tareas de recolección en una finca del concejo de Candamo. / M. H
Asturias tiene la oportunidad y las condiciones de diversificar sus cultivos agrícolas. Al menos, así lo creen los expertos de la Administración que han cuantificado los beneficios de determinadas producciones que, con arraigo en el pasado, se han ido perdiendo dejando vacío un nicho de mercado muy jugoso. Pero también hay productos que, aunque no tuvieron una presencia histórica en la región, tienen hoy la posibilidad de asentarse y expandirse en el mercado nacional. Este es el caso de la fresa, un pequeño fruto que tiene en el concejo de Candamo su lugar más representativo en la región.
De hecho, el próximo domingo se celebrará en esa comarca del Bajo Nalón una nueva edición del famoso Festival de la Fresa, en el que los agricultores locales venden su producción con gran éxito. Pero este cultivo está planteado como una ocupación complementaria de otros trabajos. «Como actividad principal, creo que no la tiene nadie», señala Juan Carlos García Rubio, técnico del área de Horticultura del Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (Serida).
Sin embargo, el cultivo de la fresa en Asturias exige una inversión inicial escasa, más allá del terreno, aporta notables ingresos y puede abarcar un período de comercialización posterior al que ocupa la producción procedente de Huelva, la principal provincia productora en España. Según explicó el investigador, el tipo de fresa que se cultiva en Candamo -de la variedad 'aromas'- se denomina 'de día corto', porque da una producción al año que se destina al autoconsumo y a los mercados locales. Pero la variedad del tipo refloreciente, «que puede producirse hasta en noviembre», se planta en abril y sale al mercado a principios del mes de julio, «cuando se ha acabo la producción de Huelva y hay mejores precios en el mercado». «Hasta hace poco tiempo, en España no había fresa de verano ni de otoño y había que importarla desde Bélgica. Pero Asturias tiene un potencial importante para ocupar ese vacío», indica el investigador del Serida.
En cuanto al escaso período de floración de las fresas, García Rubio explica que se debe a que las plantas de fresas «vienen de cámaras frigoríficas con el frío suficiente acumulado para la floración. De hecho, hay dos floraciones iniciales que hay que arrancar porque la planta todavía no arraigó lo suficiente para dar un buen fruto».
Y es que, según añade su compañero de departamento Guillermo García González, «no se plantan semillas porque tienen una germinación y una homogenización difícil y es muy proclive a los cruzamientos».
Además, desde el punto de vista económico, la adquisición de la planta de fresa en viveros es lo más rentable, ya que tiene un coste de unos 0,30 euros y una producción de 750 gramos, que alcanza los 2,50 euros por kilo en el mercado alimentario: «La producción de fresa por metro cuadrado en invernadero es de unos 4 kilos y al aire libre, con las condiciones adecuadas, se mueve en torno a los 3,5 kilos», indicaron desde el centro de investigación. Eso sí, los experto aconsejan sustituir las plantas después de su primera producción, para garantizar la calidad del fruto.
En cuanto a su mantenimiento, la fresa no es un cultivo exigente. «El mayor coste se lo lleva la mano de obra, porque la recolección es manual», señala García Rubio. También el «desestolonado». «La fresa, en torno al mes de julio, produce una ramas muy largas que echan raíces como forma de propagarse, y hay que cortarlas», explicó.
Producción ecológica
Desde el punto de vista fitosanitario, tampoco registra demasiadas complicaciones, salvo la botritis, una enfermedad ligada al exceso de lluvia. Por eso, el cultivo de fresa presenta mayores dificultades con métodos ecológicos. «Para evitarlos, las plantas se cubren con un plástico, similar a un paraguas. Con este sistema hemos conseguido producción hasta el 10 de diciembre», explican los especialistas del Serida.
La producción ecológica de fresas tiene que afrontar otra complicación, relativa al escaso número de variedades originales. En el centro de investigación agroalimentario del Principado se trabaja tan sólo con tres, para conocer sus condiciones de adaptación en la región y para compararlas con la variedad convencional 'aromas', que debe su éxito a un color rojo brillante, tanto en el exterior como el interior, y a que el tamaño de sus semillas no condiciona la suavidad de su tacto.

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