Las entidades conservacionistas asturianas celebraron ayer con los vecinos de la parroquia gijonesa de San Andrés de los Tacones el Día Mundial del Medio Ambiente. Los ecologistas festejan cada año este día con un colectivo de la región que esté manteniendo una fuerte lucha con la Administración pública en defensa de su modo de vida, sus tradiciones y su entorno natural. En esta ocasión, eligieron San Andrés de los Tacones por la encendida defensa que están protagonizando sus habitantes contra la implantación de la Zona de Actividades Logísticas e Industriales (Zalia), que prevé la construcción de un polígono de cuatro millones de metros cuadrados y que, a la postre, supondría la desaparición de la parroquia.
La jornada festiva comenzó con una excursión con explicaciones por la Zona de Especial Protección de Aves del embalse de San Andrés. Allí, miembros de la Coordinadora Ornitológica d'Asturies mostraron al cerca de un centenar de excursionistas la riqueza de la avifauna de la zona, como gaviotas, cigoreyas, coríos, gallinetas, zampullines, fochas, cercetas, andarríos, patos, cormoranes, garcetas y garzas.
Tras más de una hora de paseo, vecinos y conservacionistas se trasladaron al área recreativa de la parroquia. Allí, la Asociación de Amigos del Tejo plantó un árbol de esta especie procedente de un vivero especializado de Valencia, que los cría con semillas recogidas en Asturias. La intención es que ese tejo se convierta en el símbolo de la lucha de la parroquia y, con el tiempo, dé cobijo a los vecinos en sus reuniones de 'conceyu'.
Se trató de una jornada importante para la parroquia, pues el respaldo de más de una veintena de organizaciones conservacionistas a la lucha que mantienen los vecinos fue especialmente agradecida por los parroquianos y por ello prepararon abundantes viandas y bebidas propias de la zona. No faltó la sidra aportada para la ocasión por los vecinos de Castiello, ni los huevos duros, la empanada, las tortillas o los chorizos.
Desaparición de bosques
Jesús Fernández es el vicepresidente de la asociación vecinal y destacó que la parroquia «defiende unos valores de vida y del medio ambiente, que no es una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos, a quienes tenemos que devolverlo».
También estaba en San Andrés Paco Ramos, presidente de Ecologistas en Acción, quien criticó que los gobiernos «dedican un día del año a festejar el medio ambiente y 364 a destruirlo», al tiempo que destacó la importancia del problema al que se enfrentan estos vecinos, que no es otro que «la desaparición de su parroquia».
Desde Madrid llegó el vicepresidente de la Asociación de Amigos del Tejo, Fernando Vasco, que fue en encargado de traer el ejemplar plantado en el área recreativa. Criticó la continua desaparición en Asturias de bosques de robles, laureles y tejos, quedando reducidos a las zonas más altas de la región y manifestó que su organización «reivindica la antigua tradición y es que en los grandes momentos de una comunidad, como éste, se plantaba un tejo, que se convertía en un lugar de reunión de los vecinos».
«Luchar por su tierra»
También mostró su apoyo a la parroquia Carlos Lastra, presidente de ANA, quien resaltó a «unos vecinos que defienden su territorio». Además, acusó a la consejera de Medio Ambiente, Belén Fernández, de «hacer más esfuerzos por escapar del cumplimiento de las normas mediante triquiñuelas legales y escamotea la información».
Paloma Peón, de la Coordinadora Ornitológica de Asturias, también hizo referencia al riesgo que supone para el ecosistema del embalse de San Andrés de los Tacones la construcción de la ZALIA, mientras Chema Pérez, de la asociación Bosquimanos, destacó la importancia de «luchar por su tierra».