Se fundió en un abrazo con su hijo poco después de terminar el partido. Manuel Preciado alcanzó el objetivo y el Sporting es de Primera. Y el entrenador rojiblanco a duras penas podía contener sus emociones. «No se puede pedir más», reconocía en el centro del campo, en un campo lleno hasta la bandera, en referencia precisamente a esa afición que ayer arropó a su equipo.
Siempre directo en sus declaraciones, ayer no fue diferente. Preciado agradecía a los sportinguistas su respaldo durante toda la temporada. «Sin la ilusión que se ha generado en esta ciudad, hubiera sido imposible. El apoyo ha sido brutal», destacaba el de Astillero. «Felicidades a todos vosotros», insistía, recordando su llegada, la temporada pasada, a Gijón. «Había un poso de tristeza», explicaba. Y, añadió, a base de trabajo se recuperó la ilusión. «Vine con una fe a prueba de bomba. Y el año pasado disfruté mucho, aunque también hubo momentos malos», reconocía Preciado, quien añadió que «poco a poco, el equipo ha ido creciendo y madurando».
Manteado por sus jugadores, se llevó la mayor ovación en El Molinón. El premio al trabajo bien hecho del que ayer, acertaba a decir Manuel Preciado, «sólo quiero disfrutarlo».
«Sin duda, es el día más feliz de mi vida deportiva. Para mi significa muchísimo. Lo que he vivido en estos últimos meses ha sido muy especial», apostilla el técnico rojiblanco, que reconoció que en todos los ascensos que ha vivido tiene un hueco, aunque «este día es muy especial». «Es impresionante, estoy que no entro en el cuerpo, con tantos miles de personas en El Molinón», insistía Preciado.
Dedicatoria especial
Y todo ascenso tiene su dedicatoria. Manuel Preciado lo tiene claro. «A tres personas, a mi hijo y a su madre, que ya no están con nosotros, pero seguro que han apretado desde ahí arriba como dos sportinguistas más, y a Enrique Castro, 'Quini'». «Es una persona maravillosa», resaltaba Preciado, quien confía en que «esta inyección de moral le ayude a superar la enfermedad».
En cuanto al partido de ayer, el entrenador cántabro valoraba el juego de los suyos. «Lo hemos hecho muy bien, hemos sido superprácticos», aseguraba para añadir que «no recuerdo ni una ocasión clara del Eibar». «Sabíamos que íbamos a ganar, salimos a matar», comentaba Preciado, que calificaba de «fantástica» la actitud de sus jugadores, con toques de «veteranía» que, reconocía, llegaron a sorprenderle.
«Hemos trabajado toda la temporada muchísimo y los chavales se lo merecían», sentenció Preciado, que firmó ayer su quinto ascenso como entrenador.