El presunto asesino de la niña Mari Luz Cortés, Santiago del Valle, volvió ayer a los banquillos para aceptar una condena de dos años y medio de cárcel como autor de sendos delitos de coacciones y abuso sexual a una menor, cometidos en 2006 en el barrio gijonés de La Calzada. La pena incluye una orden de alejamiento durante tres años de su víctima, a la que no podrá acercarse a menos de 500 metros, y obliga al pago de una indemnización de 12.000 euros por daños morales. El juez responsable de la Sala de lo Penal número 3 de Gijón dictó ayer sentencia firme, sin posibilidad de recurso, tras la celebración de una vista de conformidad a puerta cerrada cuyo guión ya era conocido de antemano.
Del Valle, que según la abogada de la víctima se mostró «muy tranquilo» durante la sesión, aceptó la pena que había solicitado la acusación particular, consistente en doce meses de prisión por un delito de coacciones y dieciocho meses por abusos sexuales sobre la menor. La Fiscalía, que inicialmente solo contemplaba el delito de coacciones, modificó ayer su escrito de calificación hasta igualar la pena pedida por la familia de la pequeña. A la hora de valorar la gravedad de los abusos sexuales el fiscal tuvo en cuenta el agravante de reincidencia, circunstancia por la cual la Sala denegó además la libertad condicional para el imputado.
Durante la lectura del fallo condenatorio Santiago del Valle se declaró insolvente, por lo que el juzgado iniciará un procedimiento de averiguación de bienes a fin de poder satisfacer la indemnización de 12.000 euros que incluye la sentencia. Tras más de cuatro horas en los calabozos de los juzgados de Poniente -la vista duró apenas diez minutos- la Guardia Civil trasladó al reo al centro penitenciario de Villabona, en el que se encuentra interno, procedente del penal de Huelva, desde el 9 de junio. Del Valle quedó a disposición de Instituciones Penitenciarias, que deberá determinar si permanece en Asturias o regresa a la cárcel andaluza.
La familia de la menor, que esperó junto a la niña a las puertas de la sala el transcurso de la vista, mostró su satisfacción por el fallo, que permitirá a la pequeña «pasar página y volver a hacer una vida normal». Su madre, Nika González, no pudo evitar una sonrisa de alivio cuando la abogada le comunicó que todo había discurrido según lo convenido entre las partes. «No lo hemos visto ni tampoco queríamos verlo. Lo único que deseamos es que con esto todo termine y podamos retomar nuestra antigua vida», insistió a la salida del juzgado.
Meses de pesadilla
Santiago del Valle entró en contacto con la menor, que entonces tenía 13 años, en marzo de 2006 a través de las páginas de anuncios de la revista 'Telenovela', donde se hacía pasar por una adolescente llamada Cristina. Tras meses de contactos postales, un día envió una carta en la que se identificaba como el hermano mayor -21 años- de la ficticia Cristina y adjuntaba una fotografía suya. La niña abandonó entonces la relación por recomendación de su madre. Días más tarde Del Valle se presentó en casa de la abuela de la niña y pidió verla. Aunque entre ambas consiguieron que el intruso se fuera, éste no fue más que el inicio de unos insoportables meses de acoso. El hombre trasladó su domicilio de Sevilla a Gijón, a un piso próximo al de la pequeña, e incluso se matriculó en un curso para mayores en el instituto Mata Jove, el mismo en el que estudiaba la menor.
A partir de entonces el acosador la esperaba cada día a la entrada del centro y la seguía a todas partes a la par que le hacía proposiciones de naturaleza sexual. Ante el rechazo de la niña, Del Valle respondía insultándola con calificaciones como «puta, guarra, zorra y similares», según recoge el auto del fiscal. Desde que comenzaron las coacciones la menor dejó de comer, perdió a todas sus amigas y llegó al punto de sentirse incapaz de salir de casa si no iba acompañada por su madre.
Tras la denuncia interpuesta por Nika González, Santiago del Valle fue detenido, aunque quedó en libertad provisional, circunstancia que aprovechó para abandonar Gijón. Quedó desde entonces en paradero desconocido hasta su detención en marzo por el asesinato de Mari Luz.