Si por reescribir la historia de un personaje como Sherlock Holmes te pueden tachar de valiente, por situarla en sus tiernos veinte años en el Oeste americano y darle estructura de 'western' te pueden llamar temerario. A Rodolfo Martínez (Candás, 1965) ni se le resisten los premios ('Minotauro' e 'Ignotus', en varias ocasiones), ni los géneros -es un maestro del mestizaje- ni los elogios -«si alguna vez me piden las 10 mejores novelas de fantasía y ciencia ficción escritas en el mundo hispano en los últimos treinta años al menos habría dos de Rodolfo en esa lista», dice Paco Ignacio Taibo- ni, por supuesto, los retos. Ayer en la Semana Negra presentaba con naturalidad su historia del personaje de Conan Doyle, ('Sherlock Holmes y el heredero de Nadie') junto a un segundo libro, 'El abismo en el espejo' donde se adentra en la mente de un «psicópata asesino, analista y con la mente muy fría».
-Usted va por el cuarto tomo en torno a la vida de Sherlock Homes, ¿No cree que hay que ser un valiente para reescribir la historia del detective de Doyle? ¿No teme a la crítica?
-No me preocupa. Soy fan de Holmes desde que tenía 8 o 10 años, desde que vi la serie de Peter Cushing para la BBC en los setenta. En el fondo no dejo de ser un fan que escribe de lo que le gusta. Utilizo a Holmes como pivote para reconstruir un universo ficticio que es el de mi infancia con muchos de los elementos que me fascinaban de niño. El miedo no me preocupa, porque disfruto tanto escribiéndolas que merece la pena.
-Del casi juego con el detective a la mente de un asesino. ¿Cómo se las arregla para cambiar de registro tan rápido?
-Muy fácil la mente del psicópata es una mente muy analítica, racional y fría no tan lejana del detective. En cierta manera, uso diferentes partes de mí de modelo. Holmes sería mi parte más lógica, más metódica, otros personajes serían la parte más animal. Vas jugando con elementos de ti mismo y con eso compones diferentes caracteres.
-Parece que para usted escribir no supone mucho esfuerzo. Presenta dos libros, mezcla diferentes géneros con facilidad (policiaco, ciencia ficción, fantástico...) ¿Le resulta de verdad tan sencillo?
-Es verdad que nunca tuve pavor al folio en blanco, escribo desde muy pequeño y lo hago con naturalidad. Algunos trabajos me llevan cuatro meses y otros algo más, pero el hecho que presente dos novelas hoy aquí se debe a que los editores van a un ritmo y yo a otro. Lo que si procuro es que cada novela sea distinta a la anterior por dos motivos: porque al lector hay que darle cosas nuevas y porque sino me aburro, y si me aburro dejo de escribir.
-Como gijonés y escritor de género, ¿le influyó en algo la Semana Negra?
-A la hora de escribir no mucho, en cuanto a la promoción si ha sido importante. Para mi es un espacio fundamental en muchos aspectos: conoces a otros escritores, tiene una cierta repercusión mediática... Me parece que el experimento que montó Taibo, esta mezcla en la que la juerga financia la cultura me parece muy interesante y además creo que funciona muy bien.
-Usted ha ganado premios de prestigio en el género fantástico, cómo el Ignotus en unas cuantas ocasiones, sin embargo sólo en este certamen sale a relucir su nombre, ¿a qué se debe?
-Nunca me moví por los círculos literarios asturianos y en parte será uno de los motivos por el que no se me conozca. Tengo mucha suerte de que Paco sea un fan de mi obra y de que en la Semana se acuerden de mí. Hace años la novela de ciencia ficción tenía pocas posibilidades si detrás de tu trabajo no había un apellido anglosajón. Ahora las cosas han cambiado y no me puedo quejar. Mis libros se venden aquí y fuera.
-¿Tanto como para vivir de ellos?
-Por ahora es un sobresueldo que no me viene mal y haciendo una de las cosas que más placer me da en la vida, escribir.