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15.07.08 -

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A Miguel Induráin hay que explicarle lo que es el Tour. Tiene sólo doce años. No sabe bien lo que significa su padre. Se llama como él. Ayer estaban juntos en el refugio de Hautacam, compartiendo rancho.
Allí se cruzaron con Virenque. Saludos y eso. «Mira Miguel, éste es el del maillot de lunares que siempre me atacaba», le contó al hijo. Miguel, el chaval, aún no había nacido.
Sí conoce, en cambio, a los de ahora. A Alejandro Valverde, por ejemplo. Mal día eligió para verle en directo. Justo cuando al murciano se le agotaron de repente sus opciones: «Lo he dado todo, pero he pagado cara mi crisis en el Tourmalet». Le ponía buena cara a la decepción. «Hemos estado a punto de enlazar en el descenso, pero la bajada del Tourmalet se ha hecho demasiado corta. Los hemos tenido ahí, a quince segundos, pero luego, en el llano, no hemos podido con Cancellara», decía.
Alejandro Valverde ya no es candidato al Tour. «Hombre, ahora habrá que buscar más etapas». Cerca, Miguel, el hijo de Miguel, veía en directo el Tour. Y, al notar el recibimiento del público, comprendía la talla de su padre, mito en piel de este deporte.

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