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AVILÉS - GIJÓN - OVIEDO | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 14 febrero 2012

Gijón

BALANCE 2007

La Casa Malva pone en marcha el primer servicio de atención específica a los menores

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8 de cada 10 gijonesas víctimas de malos tratos no ha cumplido 40 años. De hecho, lo más habitual es que tenga entre 26 y 35 años y que haya llegado a la red de acogida a través de los servicios de emergencia. Tras una estancia corta en los servicios de protección, de poco más de un mes, la mayoría se va. Muchas, 50 en un año, vuelven a necesitar de la ayuda tras ser golpeadas de nuevo. Y no siempre por el maltratador que las hizo víctimas la primera vez. Un porcentaje muy alto son atacadas, también, por sus hijos.
Ese es el perfil de las 39 mujeres que, durante 2007, utilizaron alguno de los centros de atención a víctimas de malos tratos que, durante el año pasado, tuvo abiertos Gijón. O bien la casa municipal, que estuvo en marcha entre enero y julio, o bien la Casa Malva, el primer dispositivo del país destinado a la atención integral a las víctimas y que, hace un año, se inauguró en Montevil. El balance del año fue presentado ayer en rueda de prensa por las concejalas de Servicios Sociales y de Empleo, Igualdad y Juventud, Esperanza Fernández y Begoña Fernández, respectivamente, junto a la coordinadora de la red de acogida, Yoanna Magdalena.
Las tres comparecieron tras celebrarse la reunión de la comisión de seguimiento de la Casa Malva, en la que estuvieron presentes, además, miembros del Instituto Asturiano de la Mujer, del Consejo Asturiano de la Mujer, así como las presidentas de las asociaciones de Mujeres Divorciadas y de Víctimas de Agresión Sexual, Pilar Fernández-Peña y Mariti Pereira, respectivamente.
Begoña Fernández explicó que han constatado «la juventud de las víctimas», una tendencia que va en aumento, «puesto que tenemos casos de niñas de 16 años que son golpeadas por su novio», explicó Pereira, quien considera que «cada vez tenemos más casos, pero es porque las mujeres denuncian más. Eso que hemos ganado».
Madres e hijos
Para evitar que la cifra siga creciendo, desde la Casa Malva se han puesto en marcha programas pioneros en el país, dirigidos tanto a las mujeres víctimas de malos tratos como a sus hijos. En 2007, 27 niños y niñas residieron en los centros de acogida de Gijón. Desde que se abrió el dispositivo de Montevil, el equipo de atención, formado por 15 personas, realiza tratamientos individualizados y específicos para los menores.
Según explicó Begoña Fernández, «por primera vez, hemos trabajado con los hijos de las víctimas», colectivo a los que Joanna Magdalena calificó de los «grandes olvidados», ya que, hasta ahora, todos los esfuerzos se centraban «en tratar a la madre, en ayudarla a superar su vínculo con el maltratador y a lograr que volviera a recuperar su independencia».
En estos esfuerzos, los niños y niñas jugaban un papel secundario, una actuación que, con el tiempo, se ha demostrado errónea «porque cada vez hay más casos de víctimas de malos tratos que, ahora, lo son de sus hijos. No tanto físicamente, como psicológicamente».
Según la coordinadora de la red de acogida, los menores que han pasado por la Casa Malva «son de todas las edades» y todos ellos «son conscientes de lo que ocurre». La clave para evitar que repitan las conductas observadas en sus mayores es, asegura, «la educación».

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