25 personas detenidas, 1,5 kilos de cocaína y otro kilo y medio de hachís incautado cuyo valor en el mercado negro hubiese alcanzado los 100.000 euros. A esto se deben sumar otros ocho turismos, un camión, una moto de gran cilindrada y un velero, además de armas y municiones. Este es el balance del golpe policial asestando en Asturias contra una potente banda organizada de tráfico de drogas, cuyo cabecilla era un vecino de Gijón, J.R.G.G, alias 'Mon', que contaba con una amplia red de clientes y colaboradores, entre los que destaca el también gijonés P.A.M.P, que hacía las veces de lugarteniente y guardaespaldas en todas las operaciones de transacción de droga efectuadas.
Los datos de la operación policial, denominada 'Trisquel' y que arrancó el pasado enero, fueron presentados ayer en rueda de prensa por el comisario de Gijón, Francisco López, quien compareció junto al jefe en funciones de la Brigada de la Policía Judicial, Luis Esteban. Del total de detenidos, todos ellos de nacionalidad española a excepción de un varón de origen marroquí, 13 se encuentran en prisión preventiva. El resto permanecen en libertad bajo cargo acusados de un delito contra la salud pública. La mayoría de los detenidos tiene antecedes policiales.
La cocaína incautada procedía de la vecina Galicia, a la que varios miembros de la red realizaban frecuentes viajes para abastecer de esta sustancia a la red, calificada ayer por el comisario de Gijón como «un potente grupo criminal», que disponía de una alta complejidad y de material avanzado.
Vehículo sofisticado
Entre el botín incautado destaca, además del elevado volumen de estupefacientes de gran pureza, un vehículo dotado de un sofisticado sistema de ocultación de droga, que consistía en un «ingenioso» sistema electromecánico que tras una serie de combinaciones posibilitaba la apertura de dos compartimentos ubicados en las aletas traseras del vehículo. Cada uno de ellos tenía capacidad para unos veinte kilos.
El comisario evitó dar más detalles técnicos del vehículo incautado, aduciendo que «no queremos dar pistas a otras posibles organizaciones criminales», razonó. Con todo, Francisco López aseguró que «el hecho de disponer de un sistema de ocultación de droga es característico de organizaciones altamente especializadas en el tráfico de drogas, dato que permite el transporte de grandes cantidades de sustancias con amplias garantías de no ser detectadas». Únicamente, insistió el comisario, «delincuentes especializados tienen acceso a este tipo de dispositivos, por la complejidad de su instalación y por la necesidad de contar con talleres que dispongan de material adecuado». Este grupo organizado, encabezado por el gijonés J.R.G.G., recibía la cocaína desde Galicia y el hachís se lo proporcionaba un joven marroquí, Mohamed I. K., detenido en Bilbao, y que a pesar de residir en Madrid se trasladaba con frecuencia al Norte del país, para realizar su actividad delictiva.
Anabolizantes
Durante la operación se revisaron siete domicilios, cinco en Gijón, uno en Oviedo y otro en Langreo, y se intervinieron además de la droga, varias sustancias anabolizantes, esteroides, y hormonas del crecimiento, además de armas prohibidas, munición y 12.000 euros en efectivo.
Aunque las pesquisas policiales se iniciaron a principios de año, las últimas detenciones tuvieron lugar en Gijón la semana pasada. El secreto de sumario decretado por el Juzgado de Instrucción número 4, encargado de dirigir las actuaciones policiales, no permitió facilitar información hasta ayer mismo.