Un equipo de arqueólogos ha estado trabajando durante todo el mes de julio en el exterior de la cueva de La Güelga, en el municipio cangués, para tratar de despejar las incógnitas que aún existen sobre la presencia tardía de neandertales en la cuenca del Sella. Hoy levantarán el campamento para dar por finalizado por ahora el trabajo de campo, pero aún les queda mucha labor por delante. «Tenemos que comenzar a analizar toda la información en el laboratorio y hacer una reflexión global de nuestras investigaciones», indicaba ayer el coordinador del proyecto y también director de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), Mario Menéndez.
El equipo compuesto por quince expertos lleva desarrollando trabajos de investigación en este mismo espacio desde el año 2000 y, gracias a los hallazgos localizados durante las últimas campañas, están ya en condiciones de ratificar que esta presencia tardía de neandertales en la vega del río hizo que compartieran espacio hace 29.000 años con el hombre sapiens. «Este año hemos acumulado más información pero necesitamos un periodo de reflexión para poder hablar de resultados», declaró Menéndez.
Las primeras teorías sobre la presencia tardía del neandertal y su coincidencia con el hombre moderno las avala el hecho de que descubrieran durante los últimos años en esta gruta canguesa un tipo de herramienta elaborada por el homo sapiens con técnicas avanzadas, en el mismo nivel en el que también se han detectado otro tipo de piezas más básicas, presumiblemente confeccionadas en esa misma época pero por el hombre neandertal. De esto se extrae que ambas especies compartieron el espacio y el tiempo, aunque eso no quiere decir que convivieran.
Durante las excavaciones realizadas durante todo este tiempo no se han encontrado restos humanos, aunque sí una muela de mamut -concretamente en la campaña de 2006- que ya confirmaba la presencia tardía de neandertales en la zona. La mayor parte de los hallazgos localizados en este yacimiento responden a la industria lítica y restos de fauna. «Este año no han aparecido piezas excepcionales, pero sí una gran variedad de restos de útiles de caza de hace 30.000 años para la captura de grandes animales como bisontes y ciervos», explicó el coordinador.
Los trabajos en la zona de La Güelga se remontan a 1990, aunque durante la primera década se concentraron en una zona denonimada A, algo más baja, y que correspondía al Paleolítico Superior (hace 14.000 años). Los restos descubiertos en este primer punto de investigación avalan otra de las teorías defendidas por este equipo, que concluye que la cuenca del Sella funcionó en la Prehistoria como una misma unidad.
Desde 2000, este equipo de expertos ha centrado todos sus esfuerzos en el lugar actual, denoninado zona B. En este espacio de unos doce metros cuadrados de superficie se inventariaron, sólo en la campaña realizada durante el año 2006, más de mil restos líticos de los que unos 200 eran herramientas útiles que datan de hace 30.000 años. En 2007, el equipo también logró hallar numerosas piezas, suficientes como para poder establecer una teoría sólida sobre la desaparición del neandertal y la aparición del homo sapiens.
El equipo compuesto por un total de quince expertos se ha desplazado este año a la zona para dar continuidad a los trabajos con la intención de seguir recopilando información sobre lo que pasó en aquella época. El propio director de la UNED en Asturias reconocía que aún quedan muchas incógnitas por desvelar sobre este asunto. Por ejemplo, cómo y por qué el hombre neandertal tuvo presencia en la cuenca del Sella hace 29.000 años pese a que la especie había desaparecido en otras partes de Europa 11.000 años antes, hace 40.000.
Por eso, la UNED tiene intención de continuar con nuevas campañas de excavación en el mes de setiembre que se localizarán no sólo en la cueva de La Güelga, sino también en la zona de Collubil, en el concejo de Amieva. «De esta forma podremos tener una visión completa de la presencia del neandertal en toda la cuenca del Sella», comentó.
No será la primera vez que este equipo de expertos trabaje en Collubil. Este mismo año realizaron una primera toma de contacto para realizar labores de limpieza y las primeras excavaciones en el interior con la cueva de Amieva, que no había sido investigada desde el siglo XIX, en aquella ocasión por Justo del Castillo. El objeto de estos trabajos será tratar de explicar cómo fue la vida de los cazadores del Paleolítico Superior (magdalenienses)