La Audiencia de Barcelona ha condenado a dos años de prisión a una pareja propietaria de una agencia de viajes de Montmeló (Barcelona) que se quedó con los 8,5 millones de las antiguas pesetas (51.039 euros) que 56 jubilados de la parroquia de San Martín de la Moreda (Asturias) les habían pagado por un viaje a Grecia que nunca llegaron a realizar.
La Sección Octava ha absuelto a María José S.S. y a su pareja Salvador S.S., dueños de la desaparecida agencia de viajes Pink Travel, del delito de estafa que les imputaba la Fiscalía al considerar que no se produjo un engaño, pero los ha condenado a cada uno a un año de prisión por apropiación indebida con la atenuante de dilaciones indebidas.
El tribunal no se pronunció sobre la responsabilidad civil ya que, como explicó el párroco de San Martín de la Moreda, los jubilados recuperaron el dinero y fueron indemnizados tras denunciar a Massai, Pink Travel e Iniciativas Asturianas de Turismo, y obtener una sentencia que les condenaba a pagarles unos 11 millones de pesetas (66.111 euros).
Los jubilados contrataron un viaje a Grecia que debían realizar entre el 4 y el 13 de septiembre de 2001 a través de la agencia de viajes ovetense Massai (ahora Inastur SL), que contactó con la empresa de los procesados y ésta, a su vez, encargó el viaje al tour operador Tierra Joven.
Massai confirmó la reserva y efectuó distintos pagos hasta abonar 8,5 millones de pesetas. Sin embargo, el día de la salida, el 4 de septiembre de 2001, los jubilados no recibieron los billetes de avión y Pink Travel, sin pagar a Tierra Joven, cerró por vacaciones sin abrir de nuevo.
Durante el juicio, María José S.S. sostuvo que era Salvador S.S., su pareja de entonces y padre de sus dos hijas, quien se encargaba de la contratación de paquetes vacacionales, por lo que desconocía el encargo de Massai hasta agosto de ese año, cuando su pareja ingresó en un centro de rehabilitación para tratar su alcoholismo.
Igualmente, Salvador S.S. culpó a su ex compañera sentimental, asegurando que él sólo se encargaba de la contratación de paquetes turísticos, mientras que era ella, en tanto que administradora única de Pink Travel, la que se encargaba del cobro y el pago. Además, dijo que permaneció dos meses incomunicado en el centro de rehabilitación y que Massai siguió pagando durante ese periodo.