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AVILÉS - GIJÓN - OVIEDO | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

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El asesino había sido condenado a seis años de destierro tras presentar la víctima una denuncia por malos tratos

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Una mujer rumana falleció ayer en Logroño horas después de ser apuñalada por su ex marido, Marin Stan, de la misma nacionalidad, que se suicidó tras la agresión. El asesino había sido condenado en marzo a una orden de destierro de La Rioja hasta el año 2014. Pero este mandato judicial no fue impedimento para que el domingo, sobre las 23.15 horas, apuñalase a su ex mujer, Tanta Stan, de 48 años, quien falleció siete horas después en el Hospital San Pedro debido a la gravedad de las cuchilladas recibidas en órganos vitales.
En la sentencia, del 14 de marzo, ya se recogía la intención de Marin de matar a su pareja si se separaban. Apenas cuatro meses más tarde se cumplían los peores presagios. Primero, hería mortalmente a su ex mujer y, minutos después, su cuerpo aparecía tendido y sin pulso con una puñalada en el pecho que él mismo se asestó.
El delegado de Gobierno, José Antonio Ulecia, explicó ayer que la mujer asesinada contaba con todas las medidas de protección destinadas a un caso de «riesgo bajo». «La fallecida manifestó que actualmente no se sentía en peligro porque su ex pareja estaba fuera de Logroño», indicó Ana Santos, responsable en La Rioja de la unidad de coordinación contra la violencia de género. Pocas horas antes del asesinato y como medida preventiva, la Policía se puso en contacto con la familia de la víctima para conocer si existía algún riego, pero la familia «situó al asesino fuera de España». Ni la aparición de unas pintadas procaces y ofensivas la noche anterior en las paredes del bar Juncal, regentado por la fallecida y su hija, sembraron la alarma en éstas. «Ella no lo comunicó a la Policía ni le dio importancia porque pensaba que no provenían de él», aseguró Ana Santos. En esas pintadas, esbozadas con pintura azul en un precario español, se intuyen palabras como «follar más» o «puta», dedicadas a la víctima, quien, al parecer, tenía una nueva relación sentimental.
Las medidas de protección con las que contaba la fallecida se habían reducido a contactos telefónicos y controles esporádicos.
La víctima había denunciado a su marido porque éste le propinó varias patadas en la cara y el cuerpo que le causaron diversas lesiones. Además, la insultó y amenazó con matarla y quitarse la vida. A raíz de la denuncia, el rumano fue condenado, además de a seis años de destierro de La Rioja, a cuatro años de alejamiento de su víctima y a un año y seis meses de prisión que no cumplió al carecer de antecedentes penales.

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