La presidenta del PP de Gijón, Pilar Fernández Pardo, se siente víctima de «un caso de espionaje político en connivencia con el PSOE». Así lo definió por la mañana durante el debate plenario y lo volvió a repetir por la tarde en la sede del Parchís, donde compareció arropada por todo su grupo municipal.
«El espionaje político se ha instalado en nuestra ciudad. Y ustedes, en vez de condenarlo, se jactan y se congratulan. Nadie está a salvo de esta lacra. Quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra». Esas fueron las primeras referencias de la jefa de la oposición municipal al escándalo de los cortes de audio, en presencia de los tres protagonistas de las mismas, durante el Pleno extraordinario. De esa forma se defendió de los ataques que le fueron llegando desde los asientos de PSOE e IU. «Pretenden distraer la atención del debate y a esta portavoz, pero no lo van a conseguir», espetó Pardo a sus contrincantes.
La denominación como caso de «espionaje político» volvió a salir de sus labios en la rueda de prensa en la que fijó la postura del grupo municipal ante la polvareda que se ha desatado con las declaraciones privadas de sus concejales.
La portavoz municipal acusó a los socialistas de «clara connivencia» en la filtración de las grabaciones y anunció que los tres ediles afectados por la difusión de los cortes de audio han iniciado las pertinentes acciones judiciales por la vía penal. Uno de los denunciados por el delito de descubrimiento y revelación de secretos es, ya lo adelantó, el ex concejal Emilio Noval.
La presidenta del PP de Gijón insistió en el hecho de que las grabaciones se hicieron de forma «ilícita» y señaló que ahora queda en manos de los jueces investigar si lo recogido durante horas de debates internos en el seno del partido «ha podido ser tergiversado, deformado y sacado fuera de contexto». A este respecto la también diputada nacional expresó su convencimiento de que el material difundido por Noval «está manipulado».
«Siempre hemos antepuesto los intereses de la ciudad antes que los personales», defendió Pardo, quien además «dio fe» de que los tres concejales de su grupo implicados han actuado de idéntica forma. «El fin último del PP de Gijón es el bien de Gijón y no hay otro, desde gobierno u oposición, donde nos sitúen en cada momento los votantes, pero siempre por el bien de Gijón», apostilló.
A Emilio Noval nunca le mencionó directamente y se refirió a él como «personaje, expulsado del partido y obsesivo» con el partido y con ella misma. Contra el PSOE arremetió por «utilizar cualquier medio para lograr sus fines» y aseguró que las «habituales visitas» del ex edil popular a miembros del equipo de gobierno y el hecho de que el secretario general de los socialistas gijoneses, José Manuel Sariego, conociera que se iban a hacer públicas las grabaciones de antemano, prueban la «connivencia». También incidió en que «no es casualidad» que se filtren las conversaciones el día antes del Pleno sobre el debate del estado del municipio. «Es una estrategia para esconder los incumplimientos y la gestión deficitaria de la alcaldesa», concluyó.