María Victoria Ayala, la joven langreana que se llevó a su hija de un centro de acogida del Principado, y que fue detenida el pasado lunes cuando se encontraba con la pequeña en Lérida, podría haber sufrido un desequilibrio psíquico. Así lo cree su abogado, que ayer adelantó que «lo primero que habrá que hacerle será una prueba médica para ver si tuvo un trastorno mental transitorio que le hizo llevarse a la niña sin pensar en las consecuencias». El letrado José Carlos Botas, conocido por representar al único detenido en el caso del asesinato de la peluquera de Sama, será el defensor de esta joven.
A pesar de no contar aún con todos los datos -el abogado afirma conocer tan sólo lo que ha aparecido en prensa-, Botas resaltó que «este tipo de casos suele ser difícil de llevar, ya que es cierto que se enfrenta a una pena de cuatro años de cárcel, así como a la inhabilitación para tener la potestad».
Por el momento, el letrado mantendrá el próximo lunes por la tarde un encuentro con María Victoria Ayala, tal y como confirmó la propia joven, que regresará a Asturias ese mismo día. Tras lograr el sí del abogado, María Victoria se mostraba mucho más ilusionada que a primera hora del día, cuando parecía no hallar la forma de reencontrarse con su hija si no era con la fuerza. De hecho, llegó a amenazar con volver a llevarsela «cuando menos se lo esperen. La parí yo, es mi hija y no le estoy robando nada a nadie», insistía. Emocionada por la situación, la joven cree que «no hay derecho a lo que están haciendo conmigo. Nadie sabe lo que es llegar a casa y encontrar su cama vacía», manifestó entre lágrimas.
En cuanto a la niña, todavía se desconoce cuándo regresará a Asturias. La Generalitat de Catalunya informó que se estaba intentando acelerar el proceso con el fin de que la pequeña pueda abandonar lo antes posible el centro de menores de Lérida en el que se encuentra de forma temporal.
Por su parte, su madre, María Victoria Ayala recibió ayer una llamada de la policía donde le informaron que ella permanecerá retenida «mientras se llevan a mi hija para que no intente volver a llevármela», explicó.
Informaciones falsas
La joven langreana está convencida de que alguien de su entorno «dio el chivatazo, porque si no, nunca me hubieran encontrado». Al no fiarse de nadie, María Victoria había dado informaciones falsas a sus allegados, «aunque al final me pillaron desprevenida». Esta langreana relató que, en el momento de su detención, «estaba tomando algo en una terraza con la niña y se acercó una pareja de jóvenes que empezó a hablar con la pequeña. Después llegaron como veinte policías, me quitaron el móvil para que no llamase a nadie y me pusieron las esposas».
Este desgarrador relato se produjo tras más de un mes y medio de viaje de esta madre y su pequeña por el país después de que se llevara a su hija del centro de acogida Madre Larrañaga, de Gijón, el 23 de junio. María Victoria llevaba semanas planeando cómo coger a su pequeña y aprovechó el descuido de una de las religiosas para escapar con la niña.
Tras casi 50 días de huida fue encontrada por la Policía Nacional en el pueblo ilerdense de La Seu d'Urgell, donde había acudido en búsqueda de un trabajo en la hostelería. La pequeña fue trasladada por los mossos d'esquadra al centro de acogida Torres Vicens de Lérida , dependiente de los Servicios Sociales de la Generalitat de Catalunya, donde continúa a la espera de su regreso al Principado. Un día después de su detención, María Victoria fue puesta en libertad con la obligación de comparecer en los juzgados. Desde entonces, trata por todos los medios de volver junto a su pequeña.