El conjunto de las aerolíneas de todo el mundo recortarán en el cuarto trimestre del año un 7% su oferta y un 5% su variedad de rutas en comparación con el mismo periodo de 2007, según el informe anual de la consultora especializada «Official Aviation Guide Of The Airways» hecho público ayer. El ajuste supondrá cerca de 60 millones de asientos que «desaparecerán» a causa de la crisis económica internacional y, sobre todo, del repunte del precio del petróleo, afirma la institución. El mercado más afectado será el estadounidense, algo más sobredimensionado que el resto. El tráfico también se verá mermado en Asia y Europa. El continente asiático presenta ya un descenso situado en un 13%, mientras crecerá de forma muy moderada (2%) en los trayectos transatlánticos aunque en tasas muy inferiores a las de hace algunos años.
Los números no les salen a las compañías aéreas. La enorme competencia que vive el sector, en gran parte debida a los operadores de bajo coste -que copan muchos de los trayectos que hasta hace poco tiempo eran terreno exclusivo de las aerolíneas tradicionales- y el crudo, cuyo comportamiento hace imposible la compra de combustible a precios mínimamente asequibles, amenazan el negocio. La primera salida que les queda a las empresas es el incremento del precio de sus billetes. Pero esa estrategia es de corto recorrido pues, como ellas mismas reconocen, sólo se puede trasladar al pasajero un 30% como máximo el encarecimiento del carburante.
Agotada esa vía, que desincentiva la demanda, se aborda la reducción de los gastos generales: plantilla, gastos comerciales, subcontratas, alquileres de aviones, etc. Y cuando este salvavidas se acaba, llega el turno del recorte de frecuencias y rutas. En definitiva menos asientos ofertados, lo que se traduce en notables ahorros.
Este último es el camino al que parecen avocadas las aerolíneas, según la «Official Aviation Guide Of The Airways», que cifra en 275 los aeropuertos en que en una u otra medida se verán afectados por el descenso de actividad. De ese grupo, 32 están lo calizados en Estados Unidos y al menos 16, en la región de Asia Pacífico.
Eso, advierten los expertos, supone dejar de ingresar una enorme cantidad de dinero, tanto en tasas aeroportuarias como en los muchos negocios que crecen alrededor de los aeródromos.
Steve Casley, consejero delegado de «Official Aviation Guide Of The Airways» asegura que el mercado se enfrenta la que será su segunda gran crisis de los últimos años, tras la interrupción del crecimiento de la industria aérea con motivo del 11-S, ahora se debe hacer frente al «extraordinario impacto que el incremento del precio del petróleo está provocando en la economía mundial». Se tata, añade el directivo, de un movimiento en paralelo a la desaceleración de las economías occidentales que pondrá a prueba la fortaleza del sector. Las principales aerolíneas europeas han empezado a replantearse las estrategias que deben adoptar para superar la situación.