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AVILÉS - GIJÓN - OVIEDO | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 12 febrero 2012

Gijón

GIJÓN

María de León Reyes llegó a Gijón hace diez años desde la República Dominicana para reencontrarse con su familia
07.08.08 -

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Buena. Dicharachera. Trabajadora. Una madre ejemplar. Los familiares y amigos de María de León Reyes, conocida familiarmente como 'Adela', coinciden al definirla como una mujer «muy de los suyos y a la que muchísima gente quería». Natural de la localidad dominicana de Villa Altagracia, la joven llegó a Gijón hace una década con su dos hijos, que en la actualidad tienen 10 y 16 años, Estarlin y Alewdi.
«Mi mamá lleva aquí 18 años trabajando y poco a poco nos fue trayendo a Asturias a los ocho hermanos, para que pudiéramos tener una vida mejor». Son las palabras de David de León, hermano de la fallecida, quien recuerda cómo su madre, Lucía, «tuvo que trabajar mucho para tener lo que hasta ahora teníamos, que se nos ha visto truncado». Desde su llegada a Gijón, María encadenó trabajos de hostelería, compaginándolos con el cuidado de sus dos niños y la atención a sus siete hermanos. «Nos trataba como si fuésemos también sus hijos, siempre estaba pendiente de nosotros; estábamos muy unidos y ahora nos la han matado», lamentó David.
El último empleo de 'Adela' fue como camarera en el mesón Majuelo, en la calle de Roncal. Sus compañeros apenas podían ayer contener las lágrimas al definirla como una «chica risueña, muy jovial y con un gran espíritu de lucha». Fueron los últimos que la vieron con vida, antes de que se perdiese su pista en la madrugada del pasado jueves.
«No sabemos lo que ocurrió, pero suponemos que, como otras veces, su ex novio la perseguiría; no sabemos si entró en su coche para hablar o le dio un golpe para introducirla por la fuerza», dijo su hermano.
Varios de sus allegados sabían que su ex pareja, J. C., le mandaba constantes mensajes al móvil e incluso en alguna ocasión la había esperado a la salida del trabajo. «Era muy posesivo y no aceptaba la ruptura y que ella tuviese otro novio», comentan.
Hace dos años, y tras una relación «tormentosa» con el sospechoso, María de León rehizo su vida junto a José Antonio Diego. Ambos residían en un piso de Pumarín junto a los dos hijos de ella. «Los adoraba, se desvivía por ellos y siempre estaba en constante comunicación, por eso cuando vimos que no llamaba por teléfono durante toda la noche nos temimos lo peor, sabíamos que la tenían retenida pero no suponíamos que la había matado. Teníamos la esperanza de encontrarla con vida», apostilló David.

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