Lo leyó para no olvidarse ni de una coma. El concejal popular Eduardo Junquera se tomó su tiempo, pero ayer convocó a los medios de comunicación expresamente para arremeter contra el concejal y secretario general del PSOE, José Manuel Sariego. Le llamó «hipócrita», «vago», «mentiroso» y «farsante», en el marco de una intervención en la que, se refirió a él como «espécimen», «sujeto» o «individuo». Se despachó a gusto el portavoz adjunto municipal del Partido Popular, uno de los tres concejales cuyas voces aparecen en las grabaciones hechas públicas por Emilio Noval y en las que confiesa que es contrario a la instalación de la unidad de radioterapia en Gijón.
Precisamente las palabras de Sariego, que censuró aquellas aseveraciones apelando a que no se pueden supeditar los intereses generales de Gijón a los partidistas, fueron las que desataron las iras de Junquera. «La persona que se permite el lujo de decir eso estuvo durante cuatro años votando en contra de los intereses de Gijón y a favor de los de su partido. Él es el hipócrita, porque siempre lo hizo así, siempre».
Y para documentar sus palabras relacionó casi una decena de asuntos: «Votó en contra de que Fomento fijara los plazos de la llegada del Ave a Gijon; de los 5,8 millones de euros del 1% cultural de la obra de El Musel; de una zona específica allí para el atraque de cruceros y ferrys; de 300.000 euros para la adecuación de la hemeroteca; de la construcción de la residencia de estudiantes de la Laboral; del millón de euros para convertir el convento de las Agustinas en un gran museo. Y no hay que olvidar que él y su partido, el presidente del Principado y la alcaldesa se opusieron a que el servicio de radioterapia, fuertemente demandado por el Partido Popular, se instalara en Gijón».
Indignado por lo que calificó de «hipocresía política y personal de un individuo experto en la mentira como arma política», añadió que «siempre tira la piedra sin alcanzar a ocultar la mano, dejando al descubierto la vulgar maniobra de compincharse con mercenarios de la degradación política para difamar, injuriar y calumniar».
Y la voz municipal más autorizada después de la de Pilar Fernández Pardo entró de lleno en el terreno personal cuando afirmó que Sariego «defendió sus posiciones con su voto y no con su trabajo, porque no hizo absolutamente nada como diputado, fue un mudo, un vago. Tampoco en el Ayuntamiento hace nada porque este farsante es un liberado del PSOE de Gijón que utiliza recursos municipales para dirigir su partido. Lo mismo les da diputado que concejal. Eso es lo que estamos pagando los ciudadanos de Gijón en el sueldo de Sariego», concluyó.