Un grupo de generales, liderado por Mohamed Ould Abdelaziz, tomó ayer el poder en Mauritania tras derrocar al primer presidente democrático de la historia del país magrebí desde su independencia en 1960. Sidi Uld Cheij Abdallahi, nombrado Jefe de Estado tras los comicios de 2006, su primer ministro y el máximo responsable de la cartera de Interior se encuentran arrestados en un lugar desconocido.
El golpe tuvo lugar horas después de que se anunciara una amplia remodelación del aparato militar y de seguridad que implicaba la destitución de Mohamed el Ghazuani, Jefe del Estado Mayor del Ejército, además de los principales cargos de la gendarmería, la guardia presidencial y nacional.
Tras tomar el palacio presidencial y la sede de la televisión pública, entre otros edificios estatales, los sublevados anunciaron la creación de un Consejo de Estado presidido por el ex jefe de las Fuerzas Armadas. En un comunicado, la nueva entidad declaró «nulo jurídicamente» la previa destitución de los altos cargos castrenses. Los instigadores formaron parte del Consejo Militar para la Justicia y la Democracia, órgano formado en el anterior golpe de 2005 y, además, son sospechosos de provocar la dimisión de 25 diputados y 23 senadores pertenecientes a la mayoría gubernamental.
El 'putsch', incruento, culmina una larga crisis interna motivada por la disconformidad de buena parte de la coalición de Abdallahi con su programa de reformas. El pasado 30 de junio, treinta y nueve diputados del Pacto Nacional por la Democracia y el Desarrollo, el principal promotor de la coalición gubernamental, plantearon una moción de censura contra el gobierno del primer ministro Yahya Ould Ahmed Elwaguef.
El gabinete, el tercero de este breve período constitucional, cayó tras ser acusado de incompetencia para fomentar el crecimiento económico e irregularidades en sus cuentas.
Poco antes de culminar este proceso, el presidente había realizado una gira por varios países europeos, entre ellos España, con el objeto de recabar apoyos externos con los que superar la grave crisis interna. Con ese objetivo, el mandatario ya había manifestado su decisión de convocar elecciones para componer una nueva mayoría parlamentaria y constituir una nueva coalición afín a sus postulados, mientras la oposición reclamaba la salvaguarda de las instituciones democráticas.
El proceso constitucional interrumpido ayer se había iniciado tras el derrocamiento de Maaouya Ould Sid'Ahmed Taya, un dictador que permaneció en el poder desde 1984 hasta 2005. Este oficial fue destituido por un golpe de Estado mientras asistía a las exequias del rey Fahd en Arabía Saudí. La formación de una Junta Militar dio lugar a un proceso de transición en el que se aprobó la Constitución vigente, se concedió la amnistía a los presos políticos, se creó un organismo para velar por la libertad de prensa y una comisión de derechos humanos.
Las reformas culminaron con elecciones legislativas, municipales y presidenciales, ganados por Abdallahi al frente de una agrupación de partidos e independientes. Pero el Ejército ha controlado la reciente historia de Mauritania, una ex colonia francesa anhelada por el reino marroquí. Desde su independencia los militares se han alternado en el poder mediante golpes de Estado y la convocatoria de elecciones siempre bajo la sospecha de corrupción.
La colonia española en Mauritania, compuesta por más de 150 personas, en especial cooperantes, religiosos y personal de la Embajada española en Mauritania, se encuentran «bien y tranquilos», según informó el Ministerio de Exteriores. Los residentes españoles comunicaron que pese a que «se han desplegado militares por las calles de la capital, no se ha oído ni un sólo tiro».
Por otra parte, Interior se puso en contacto con el contingente de guardias civiles destinados en Nuadibú y constató «normalidad» en su situación y que estaban «fuera de peligro».
Asimismo, entre los tripulantes de los pesqueros españoles que faenan en Mauritania también se respiraba calma. Están «tranquilos y a la espera de más noticias» confirmó el patrón del pesquero onubense 'Río do Mar V', Manuel Rodríguez.