Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Portada

OPINIÓN ARTICULOS

07.08.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Victorias pírricas
A LEJANDRO Casona, que era una buena persona, además de buen dramaturgo, aunque esto último sea cuestionado por los modernos que entienden que el teatro sólo sirve para dar caña y ofrecer coña, protagonizó una anécdota que produjo estupefacción en aquellas tierras suyas, que también son las mías. Le robaron la gabardina una noche de verbena y, sabiendo quién había sido el ratero, se negó a denunciarlo en contra del parecer de sus amigos y parientes, para que no se divulgara a los cuatro vientos que en su pueblo había ladrones. Estas anécdotas, de atender al hecho en la vertiente del altruismo, o sea, quedarse sin gabardina pensando en la necesidad de abrigarse del ladronzuelo y en la mala imagen para el pueblo, son tan alejados en el tiempo y en las conciencias como lo es el juicio de Salomón sobre las dos supuestas madres y el niño en disputa,
Como esta cuestión del juicio salomónico lo plantearon en un concurso televisivo, que de vez en cuando suelo ver, en el que participaban dos licenciados y un doctor de la nueva hornada, y ninguno de los tres tenía ni puñetera idea del asunto, voy a permitirme recordarles que en el juicio en cuestión dos mujeres decían ser madres de una criatura. Entonces, el rey de Israel pidió que cortaran al niño en dos trozos, y entregaran la mitad a cada mujer. La verdadera madre, antes de ver descuartizado a su hijo, pidió a gritos que se lo dieran a la otra, renunciando a sus derechos. Salomón, que pasó a la historia como un rey sabio, supo entonces a quién tenía que entregar el niño.
La pregunta que hay que hacerse es la siguiente: ¿cuál de las dos madres del PP gijonés es la auténtica? ¿Cuál de ellas está dispuesta a renunciar para que la criatura no sea partida en añicos, por el bien de ésta y no por sus intereses egoístas? ¿Cuándo van a dejar de divulgar a los cuatro vientos que su partido es un nido de liantes e, incluso, de delincuentes, que es por la razón que se acude a los tribunales? ¿Por qué los que se consideran con más razón, y más decentes, no abandonan, como la madre salomónica, para no alimentar en la ciudadanía la creencia de que la política es un reducto hediondo? A los políticos cimarrones, que los hay en todos los partidos, la guerra no debe hacérseles desde su propio bando. Por dos razones: la primera, porque si aman al partido, como Casona amaba a su pueblo, no deben dar pasos para destruirlo. La segunda razón es, que la gente sencilla entiende que en toda lucha partidista no se pretende limpiar el fondo, si no ocupar el sitio del otro. Hay que decir a este respecto que no son todos los que están, porque hubo gente digna que se fue: empujados o voluntariamente, para sacar sus nombres del marasmo. Pero otros siguen y siguen, y duran y duran, como esas pilas del anuncio. Y van a por su razón y su victoria pírrica, fastidiando de paso al partido y al pueblo de Gijón entero, que ahora más que nunca necesita una oposición al gobierno municipal. Al menos para ponerle el cartel delante del lábaro, recordándoles que son humanos.

| Comparte esta noticia -

¿Qué es esto?

Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS