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Oriente

07.08.08 -

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Comienza el mes de agosto y con él los atascos en las carreteras de la comarca oriental asturiana. La crisis, decían, había ahuyentado a los turistas y con ellos a sus vehículos, pero el mes de agosto sigue siendo el mes de agosto y hasta el día 15, auguran, así continuará.
Durante el pasado mes de julio la villa de Llanes y Covadonga, muchas veces ejemplos de colapsos de coches, no registraron ninguna caravana a resaltar. Sin embargo, el caos ha llegado a la zona. Durante la mañana de ayer los accesos a Covadonga sufrían el primer embudo del verano. Los turistas llegaban a la zona deseosos de aparcar junto al Real Sitio o dejar sus vehículos en el último aparcamiento de la red del Plan de Transporte a los Lagos de Covadonga. Las ansias por llegar cuanto más cerca mejor provocaron, una vez más, los famosos atascos. En Llanes hubo más de lo mismo, pero en la villa ya comenzaron el lunes. Hacia las siete de la tarde los accesos a la capital llanisca empezaban a saturarse de vehículos y la cola llegaba desde el puente de Las Barqueras hasta casi el cruce de La Arquera. Ese cruce que durante julio, cada día, permanecía cerrado en dirección a Santander y que ahora en agosto ha estado abierto -salvo el fin de semana- provocando las ya típicas e interminables colas también en la salida
Para algunos usuarios la medida resultó incomprensible en los días del mes pasado en los que la afluencia era más bien tirando a baja y lo es aún más cuando el cruce permanece abierto estos días, cuando los turistas están llegando por cientos y se acumulan en las entradas llaniscas. Así que, un verano más, la misma historia se repite. Parece ser que la puesta en marcha de la variante que evita el paso por la villa no ha servido para cumplir uno de sus cometidos porque los coches siguen llegando al casco urbano para estacionar lo más cerca posible del centro urbano.
Pero no sólo Covadonga y Llanes sufren la masiva afluencia de vehículos por ser zonas turísticas por excelencia. El Descenso Internacional del Sella está a la vuelta de la esquina y los cientos de miles de aficionados que prevén acercarse hasta las villas selleras ya han comenzando a llegar. Por eso Ribadesella era ayer un hervidero de coches y turistas y Arriondas necesitaba el refuerzo de policías que dirigieran y controlaran el tráfico rodado. Comienza el verano para muchos y los atascos para todos.

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