El Sporting logró la primera victoria de la pretemporada, con dos goles de Barral en un encuentro en el que los rojiblancos ofrecieron una mejor imagen.
El equipo gijonés siguió su proceso de pruebas. En esta ocasión, Manuel Preciado ubicó a Diego Camacho como central, como pareja de Neru, aunque lo relevó antes del descanso.
El partido tuvo un desarrollo lento, en el que el Sporting llevó más el peso del encuentro, si bien se vio sorprendido en algunos contraataques pontevedreses y, sobre todo, en los saques de esquina.
El central Jorge Rodríguez ganó la posición a los defensas rojiblancos en un saque de esquina y su remate al bote fue espectacularmente desviado por Cuéllar. En la jugada siguiente llegó la réplica, en una falta de Kike Mateo que Saizar rechazó con apuros.
El ritmo del partido se vio cortado por la fuerte presión del Pontevedra, que resultó agresiva en varias fases, principalmente con los argentinos Basualdo y Dul como protagonistas. Sin embargo, aunque los golpes los llevaron Míchel y Kike Mateo, las amonestaciones también fueron para los rojiblancos, con un arbitraje tan lamentable como sorprendente del lucense Borja Bilbao.
A tres minutos del descanso se produjo una jugada polémica, en un contraataque gallego, en el que Felipe Trigao ganó la posición a Cuéllar fuera del área, sin que el colegiado viera el manotazo del portero rojiblanco, quien en el rebote recuperó el sitio, ya en el área gijonesa, para despejar el balón.
El primer tiempo fue de control gijonés, pero con ritmo lento. Los rojiblancos intentaron profundizar más por la banda izquierda, con constantes subidas de Canella, para apoyar a Diego Castro, quien volvía al campo que le vio nacer futbolísticamente.
El destino de las jugadas era Bilic, pero, una vez más, el equipo de Preciado se perdía en los metros finales en imprecisiones.
En la reanudación, el Sporting ofreció una mejor imagen. La presencia de Luis Morán en la banda derecha favoreció que hubiera más profundidad, además de verse un mejor control del equipo en el centro del campo. Hubo más aproximaciones, aunque faltaba una mayor precisión en los metros finales.
La entrada de Barral resultaría determinante, puesto que fue el principal protagonista para que la victoria cayese del lado rojiblanco. El gaditano marcó el primer gol a pase de Pina y luego transformó un penalti que le hizo Vázquez, cuando se iniciaba el tiempo de prolongación.
En el segundo tiempo, el Sporting combinó mejor y llevó mejor el peso del partido, aunque el Pontevedra creó alguna complicación al contraataque. Los disparos más peligrosos fueron de Yuri y Charles, aunque sin peligro.
Aunque el Sporting ofreció una mejor imagen, aún se ve al equipo con falta de rodaje. Si en el primer tiempo se acusó la fuerte presión de los gallegos, en la reanudación, a medida que transcurrían los minutos, surgía el cansancio que permitió a los granates acercarse al área gijonesa, zona en la que es preciso tener una mayor seguridad.
La victoria fue merecida, por la mejoría del segundo tiempo, pero no debe crear ningún tipo de confianza ante los próximos rivales. El sábado, en Luarca, ante el Valladolid, el primer contrincante de Primera División, debe darse una mejor imagen.