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AVILÉS - GIJÓN - OVIEDO | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

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OPINIÓN CARTAS

ATENCIÓN PRIMARIA Se debe modificar la tenedencia que ha convertido al médico en la única puerta de entrada al sistema sanitario, en muchas ocasiones para problemas que deben ser atendidos por otros profesionales, ya que estos produce sobrecarga en las consultas médicas e ineficiencia en el sistema.
28.08.08 -

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E L otoño que se avecina viene cargado de presagios negativos en cuanto que se prevé va a resultar bastante conflictivo en Atención Primaria por la cerrazón del Sespa y de la Consejería de Salud de querer imponer la jornada de tarde sin nuevas contrataciones y la realización de guardias por todos los profesionales de los centros de salud sin buscar otras alternativas intermedias.
El periodo estival en que nos encontramos debe servir fundamentalmente para descansar y poder afrontar el nuevo curso con energía, pero también debe servir para reflexionar. Es esto lo que pedimos a nuestras autoridades sanitarias: que reflexionen para abordar con sosiego los problemas y se puedan reanudar las negociaciones con los sindicatos en un clima exento de crispación y con la suficiente flexibilidad para llegar a acuerdos que satisfagan a todos. Desde el Sespa y la Consejería deberían ver que los principales problemas de la Atención Primaria no son precisamente estos dos en los que están empecinados; ni los datos lo ratifican, ni la opinión de los usuarios (como se demuestra en los resultados del Barómetro Sanitario publicado por el Ministerio de Sanidad y Consumo), ni la opinión de los profesionales (manifestada en los grupos técnicos creados por el Sespa para abordar el tema y de los que hicieron caso omiso). Es necesario que se lleguen a acuerdos entre Administración y sindicatos en los temas laborales y a la vez es preciso que se establezcan cauces para lograr una adecuada participación de los profesionales y de los ciudadanos para encontrar soluciones a los numerosos problemas que tiene la Atención Primaria.
Algunos de estos problemas, cuya solución no puede demorarse por más tiempo, son el exceso de burocracia, la masificación de algunas consultas, la pobre coordinación entre la Atención Primaria y la Especializada, la nula coordinación socio-sanitaria y el aumento en el consumo de fármacos y de pruebas diagnósticas no siempre necesarias.
Existen numerosos documentos, tanto de las sociedades profesionales de enfermería y médicas, como de la propia Administración-central y autonómica- en los que se analizan en profundidad los problemas y se pautan estrategias para su abordaje. Es hora de empezar a aplicar dichas propuestas; lo contrario supone una falta total de responsabilidad social que contribuirá a enquistar los crónicos problemas y a minar la ya maltrecha motivación del sector.
En la Sociedad de Enfermería de Atención Primaria (Seapa) estamos comprometidos a dar la mejor atención posible a los ciudadanos en el marco de la sanidad pública. Pensamos que, además, deben abordarse modificaciones en profundidad en el modelo sanitario de Atención Primaria, entre ellas, las siguientes:
Deben pautarse cambios en la organización de los centros de salud, con la participación de todos los sectores implicados: Administración, ciudadanos y trabajadores (administrativos, trabajadores sociales, médicos, enfermeras...).
Debe frenarse la creciente medicalización de la sociedad, debido a una intolerancia cada vez mayor de la población ante pequeñas dolencias o ante cambios vitales que no se asumen adecuadamente, pero también propiciado en buena parte por el propio sistema sanitario. Para ello deberían intentarse otros abordajes diferentes de los actuales. Ante lo primero, los sanitarios deberían incidir en pautas, recomendaciones o terapias que propicien afrontar de manera eficaz las distintas situaciones vitales, así como fomentar que estos problemas retornen a su medio natural: las redes de apoyo social. Ante lo segundo, se debería realizar una revisión de los actuales programas y protocolos existentes para invertir la corriente medicalizadora que convierte en enfermedades los factores de riesgo e incidir en la ayuda a la mejora de conductas sanitarias, hábitos y estilos de vida.
Se debe modificar la tendencia que ha convertido al médico en la única puerta de entrada al sistema sanitario, en muchas ocasiones para problemas que deben ser atendidos por otros profesionales, ya que esto produce sobrecarga en las consultas médicas e ineficiencia en el sistema.
Nadie duda de que existe un déficit de médicos de Primaria en nuestra comunidad, pero había que ver a qué es debido, ya que, según un informe publicado por el Consejo General de Enfermería, con datos correspondientes a 2007 y obtenidos de las Estadísticas Sanitarias Mundiales de la OMS, España es el segundo país de la UE en número de médicos. Tal vez haya que propiciar una mejor distribución de los recursos humanos de nuestro sistema sanitario y una diferente organización de las actividades. En el citado informe también se pone de manifiesto que si en la UE la proporción de enfermeras con respecto a médicos es del 70,97%, en Asturias, según datos del INE, es del 53,53%. Andreu Segura y A. Martín Zurro (médicos), en un artículo publicado hace pocos meses, decían que aumentar el número de médicos no es la solución, que con ello se corre el riesgo de acelerar la medicalización y que el sistema sanitario, junto con la comunidad, deben buscar una alternativa mejor. Los cambios demográficos y la creciente necesidad de cuidados, en una población envejecida y con problemas de cronicidad y dependencia, deberían hacernos pensar qué profesionales son los más adecuados para abordar estos cambios. Tenemos que avanzar hacia un modelo sanitario de atención integral. Se deberían retomar algunas ideas que eran los pilares de la reforma sanitaria y que se quedaron en el camino, tales como la participación de la comunidad, la promoción de la salud y la atención de las personas, considerando no sólo como ahora los aspectos biológicos, sino también los psicológicos, familiares y sociales. Se debe, en suma, avanzar hacia un modelo centrado en los cuidados y las necesidades de la población, en el que ésta asuma el protagonismo de su salud sin la dependencia actual del personal sanitario.
Se debería también dar un paso más y cambiar el enfoque de programas orientados hacia la prevención de enfermedades y riesgos específicos (que si bien pueden ser muy eficaces, a veces provocan más medicalización y yatrogenia) por el enfoque de protección de la salud de grupos poblacionales, así como abundar en programas comunitarios dirigidos a modificar estilos de vida y en políticas de salud pública que promuevan la salud.
La Seapa está preparada para trabajar junto con el resto de las organizaciones en el cambio del modelo sanitario aportando una mirada diferente de los problemas, su dedicación y sus conocimientos. Las enfermeras de los centros de salud de Asturias estamos al lado de la población y queremos mejorar la calidad de nuestros cuidadanos, así como contribuir a la mejora global de la atención sanitaria en nuestros centros. Y todo ello de la forma más eficaz y eficiente, empleando en cada caso los recursos más convenientes.

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