Con ocasión del bicentenario de la estancia de Gaspar Melchor de Jovellanos en Jadraque (Guadalajara), donde se recuperaría del largo destierro y prisión en el castillo de Bellver (Mallorca), el Foro Jovellanos y el municipio de la población caracense rindieron ayer homenaje a su figura. Y como sorpresa añadida al extraordinario recibimiento, la comitiva asturiana pudo conocer de primera mano unas pinturas de Manuel Martínez Marina, secretario de Jovellanos, que contaron, según todos los indicios, con la mano maestra de Goya.
Se encuentran las piezas en lo que en Jadraque llaman una «saleta», dedicada al prohombre de Gijón, habilitada en la casa de Juan Arias de Saavedra, quien hospedara a Jovellanos en aquel tiempo de recuperación.
«La sorpresa ha sido mayúscula», comentaba el presidente del Foro, el profesor Jesús Menéndez Peláez, feliz tras la visión de las pinturas en las que se advierte, asegura, «la colaboración del pintor de Fuendetodos», algo que, según reconoce no es descabellado, ya que Goya permaneció también en Jadraque y bien es sabido que profesaba buena amistad a Jovellanos.
Fue el encuentro con estas pinturas la guinda de una jornada que comenzaba en el Ayuntamiento, con un acto en el que intervinieron el alcalde, Alberto Domínguez; la concejala de Cultura, María Cruz Serrano, y también el máximo responsable del Foro Jovellanos, Jesús Menéndez Peláez. A sus discursos puso broche una conferencia de Agustín Guzmán sobre la figura de Juan Arias de Saavedra, a cuyo patio acudió la comitiva tras la cita en el Consistorio.
En él se descubrió una placa conmemorativa, previa a una ofrenda floral ante el busto del poeta José Antonio Ochaita, que fue cronista de la villa y entusiasta jovellanista.
Casi tanto como el propio Menéndez Peláez quien aseguró que «en esta evocación que representa este año de 2008 no podía faltar un recordatorio para esta noble villa de Jadraque por el protagonismo que tuvo aquella primavera de 1808».
Hablaba el presidente del Foro de aquellos meses de abril, mayo y junio, que «representaron una convulsión patriótica y popular frente al invasor francés», asegurando que fueron también un momento de «conmoción y convulsión ideológica entre la elite intelectual y política».
Por supuesto, Jovellanos «no fue ajeno a aquella desazón y zozobra», recordó, aludiendo a que precisamente Jadraque fuera el escenario donde el ilustrado no solo recuperó su maltrecha salud después de siete largos años de cautiverio, «sino también donde se afianzó y se incrementó su patriotismo».
Realidad de la que son testimonio los diarios en los que Jovellanos da profusa cuenta de lo importante que fue para él su paso por Jadraque, hecho que ayer quiso dejar patente el Foro Jovellanos con su visita y sentido homenaje al lugar.