El que ya se considera el experimento científico del siglo, la puesta en funcionamiento del acelerador de partículas más potente del mundo, el LCH, arrancará mañana en el Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN), en la frontera suizo-francesa.
Después de décadas de trabajos, el Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por sus siglas en inglés), «la mayor máquina superconductora del mundo y una maravilla tecnológica», en palabras del director del CERN, Robert Aymar, empezará por fin a andar.
Por primera vez, circularán por la máquina -un largo túnel subterráneo de 27 kilómetros bajo la frontera suizo-francesa- haces de partículas (protones o iones de plomo) a velocidad próxima a la de la luz. Pero no habrá por el momento colisión de partículas, pues no se inyectarán haces en sentido contrario hasta varios meses después, cuando se compruebe la evolución del funcionamiento.
«Mañana comenzará a circular el haz de protones en el acelerador. Esperamos que circulen de una manera estable, pero no se producirán todavía las colisiones», explica María Chamizo-Llatas, doctora en Física de Partículas y representante española en el CERN. «Eso tardará un tiempo, esperamos que sea para finales de año», agregó. Para finales de 2008 o principios del 2009 se espera que se produzcan las colisiones de los dos haces de protones, que circularán, uno en sentido de las agujas del reloj y el otro en el sentido contrario.
Será entonces «cuando realmente empiece una nueva era en física de partículas, en la que podremos estudiar nuevos fenómenos que se produzcan, y en la que se intentará recrear las condiciones que se produjeron instantes después del 'Big Bang'», agregó la física española. El objetivo final de este gran experimento es poder dar respuesta a muchas preguntas sobre el origen del Universo, entender por qué la materia es en el Universo mucho más abundante que la antimateria, y llegar a descubrimientos que «cambiarán profundamente nuestra visión del Universo», afirma Robert Aymar.
En el experimento intervienen estudiantes de la Universidad de Oviedo. En concreto, los miembros del Grupo de Física Experimental de Altas Energías de la Universidad trabajan desde hace más de 15 años, en la elaboración de estrategias óptimas de análisis de los datos del detector CMS, uno de los cuatro que operarán en el acelerador.
Además, cuatro estudiantes de Doctorado de este mismo grupo estarán entre los encargados de la toma, el análisis y la transferencia de los datos del experimento.