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Gijón

12.09.08 -

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El nuevo laboratorio del Serida en Deva sufre serios desperfectos antes de ser estrenado
Pablo Fernández y Eduardo Junquera en la entrada del laboratorio/ P. CITOULA
Las instalaciones sin terminar, el arquitecto y director de obra 'desaparecido', el Ayuntamiento de Gijón intentando que el Principado se haga cargo de ellas, la Administración regional mirando para otra parte y los técnicos del Serida en los obsoletos laboratorios de la Pecuaria de Somió sin fecha alguna para el hipotético traslado. Estas son algunas de las «extrañas circunstancias» que se han creado en torno a la obra del laboratorio de Deva, que debe de suplir a las instalaciones de Somió y que tendría que haber estado concluido en el mes de diciembre de 2006.
Casi dos años después, el Ayuntamiento de Gijón ha recepcionado las obras como terminadas, aunque sus propios informes técnicos admiten «aparentes incorrecciones», «partidas sin ejecutar» y, en suma, «importantes problemas constructivos». El Partido Popular (PP) considera «inconcebible» esta situación y pedirá hoy en el Pleno municipal explicaciones al equipo de Gobierno, sobre todo referentes a quién fue el técnico que aprobó la recepción de una obra sin terminar y con «numerosas y evidentes deficiencias», a la vez que exigirá responsabilidades políticas por este «monumento a la chapuza digno de los televisivos Manolo y Benito o de Pepe Gotera y Otilio».
Los ediles populares Eduardo Junquera y Pablo Fernández constataron ayer sobre el terreno los «errores constructivos» de la instalación de Deva, que, desde hace más de un año, está prácticamente abandonada y sin mantenimiento alguno, lo que ha agudizado los problemas. Así, la fachada del edificio principal, de pladur, está abombada por efectos de la humedad, hasta el punto de las las placas ni siquiera guardan la línea, están sin sellar y algunas rotas. El aislamiento no es propio de exterior y está comido por el agua. A ello se une un zócalo digno de «una casa de aldea de hace 40 años» yque el óxido se ha apoderado de parte de las instalaciones. Además, faltan canalones, los tubos de drenaje acaban al lado del edificio, las puertas tienen una holgura que parece que pueden caerse en cualquier momento, la zona destinada a los animales es un barrizal y, en suma, a decir de los populares, el estado de abandono es más que evidente.
Guión de vodevil
Por ello, Eduardo Junquera señaló: «No comprendemos cómo alguien, sea técnico o político, puede dar por acabada esta obra que costó sobre cuatro millones de euros, que ni siquiera tiene puerta ni cierre exterior. Eso es lo que pretendemos que se nos aclare y que se asuman responsabilidades». De hecho, el Ayuntamiento ha intentado, sin éxito hasta la fecha, que el Principado recepcione estas obras para su posterior equipamiento y que los técnicos del Serida se trasladen de la Pecuaria a estas instalaciones para liberar las de Somió. De momento, tales intentos han sido infructuosos. De hecho, el diputado del PP Luis Peláez presentó una pregunta a principios de este mes para que el Principado aclare cual es la situación sobre este asunto, que está a la espera de respuesta. Entretanto, el equipamiento de Deva, ubicado en un lugar de privilegio, con excelentes vistas y muy cerca del cementerio municipal, continúa abandonado y, según los concejales del PP, «a la espera de que el Principado se haga cargo de la obra que queda por realizar y de todo el equipamiento, algo que hará al final porque son del mismo partido porque, en caso contrario, desde luego nosotros no lo admitiríamos bajo ningún concepto».
Los males de esta obra fueron denunciados por la arquitecta municipal el 15 de junio de 2007. En un escrito oficial, hablaba del «abandono de funciones como director de obra» del arquitecto Manuel García García, autor del proyecto, y pedía la «resolución del contrato», una vez constatada la «muy escasa atención» a las obras de la dirección técnica y los «importantes problemas constructivos» de la misma. Pero los trámites y las negociaciones habían empezado muchos meses antes, exigiendo a la empresa la «urgente corrección de las obras mal ejecutadas».
Toda la negociación concluyó con la desaparición del arquitecto, que quedó ilocalizable para el Ayuntamiento, como se admite en el expediente, haciendo inútiles los intentos tanto por vía telefónica como por correo electrónico para ponerse en contacto con él. Hasta el Boletín Oficial de la Principado (BOPA) de 29 de agosto de 2007 se hizo eco de esa «misteriosa desaparición» del citado arquitecto, como señalan los ediles del PP. La consecuencia final de este «vodevil», como lo califican Eduardo Junquera y Pablo Fernández, es que el laboratorio está oficialmente acabado, abandonado y con un permanente deterioro que cada vez hace más complicado su uso futuro. El Principado tendrá ahora la última palabra.

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