Hubo tiempo para todo. Para rememorar el pasado y para valorar el presente, para acordarse de los compañeros, y también de los rivales. La noche del jueves será difícil de olvidar para aquellos que acudieron a la cena, organizada con motivo de la entrega, ayer, del Trofeo Quini, en Las Delicias, con Quini como protagonista principal y Ángel María Villar como invitado de lujo.
Los recuerdos y las anécdotas surgieron a lo largo de la noche, para alegría y satisfacción de los asistentes. Fue un encuentro marcado por la buena conversación en torno al deporte rey. No les costó demasiado a los protagonistas de aquellas historias rememorar detalles del pasado. Gaspar Rosety, adjunto a la presidencia del Real Madrid, supo encontrar la manera de hilar la conversación de tal modo que el intercambio de 'aventuras' fuera constante.
El presidente de la Federación Española de Fútbol, Ángel María Villar, y 'El Brujo', viejos compañeros de armas en la selección, deleitaron a aquellos con los que compartieron mesa y mantel con una sucesión de historias que aumentaron aún más si cabe la emoción. Emoción que llegaba a su punto más alto cuando Villar se sacó un as de la manga y, ante la sorpresa de todos, le hizo entrega a Quini de un preciado tesoro: una réplica de la Copa de Europa ganada este año por la selección española, similar a la que se llevaron a sus casas los jugadores que triunfaron en la Eurocopa. También recibió Quini una escultura de un futbolista y una camiseta del combinado nacional. Todos estos presentes querían significar un homenaje a la trayectoria de 'El Brujo'.
La Eurocopa volvió a España este año, pero todos aquellos futbolistas que han escrito con sus goles, o paradas, o jugadas, la historia del fútbol en este país, son merecedores de este trofeo, explicaba Villar a los asistentes. Entre quienes estaban el presidente de la territorial asturiana, Maximino Martínez, además del presidente del Sporting, Manuel Vega-Arango; el consejero del club Antonio Veiga, y el director general de la entidad, Alfredo García Amado. Asimismo, el teniente de alcalde de Gijón, José Manuel Sariego; y el edil de Deportes gijonés, José Ramón Tuero, además de la consejera de Bienestar Social, María Teresa Ordiz, participaron de esta fiesta del fútbol, organizada debido a la imposibilidad de Villar de asistir al acto celebrado ayer, motivo por el que decidió visitar a Quini el día anterior.
También disfrutaron de la grata conversación el presidente de la Federación de Peñas Sportinguistas, José María Suárez Braña, y el director de EL COMERCIO, Íñigo Noriega, en nombre de las entidades organizadoras del Trofeo Quini. Enrique Nicolás, en representación del Real Madrid, también estuvo, así como un hijo de Enrique Castro y José Pitarch, secretario de Aficiones Unidas.
Quini no dudó en recordar aquellos defensas de antes, de los que embestían a los rivales. Eso sí, matizaba 'El Brujo', tras el partido todo se olvidaba y no era infrecuente que se fundieran en un abrazo.
El equipo ideal
Y en estas estaban los asistentes a la cena, cuando Villar definió un equipo ideal: «En la defensa. Camacho, Benito y Migueli; en la delantera, Santillana y Quini, y, en el centro, cualquier cosa». Todos asintieron.
También hubo momentos para bromear con el porqué del apodo de Quini. Acertaba los resultados de los partidos. Modesto, el protagonista trató de quitarse méritos: «Adiviné dos e igual fallé cuarenta, pero me quedé con 'El Brujo'». El jueves, unos cuantos se quedaron con un recuerdo muy especial, al alcance de pocos, y muchas anécdotas que quienes hicieron y hacen la historia del fútbol nacional.