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Asturias

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Pagó 60 euros de multa por ir hablando con el copiloto mientras circulaba por la autovía del Cantábrico a la altura de Grases, en Villaviciosa. Álvaro López Iglesias, que trabaja como catedrático de instituto en Inglaterra, fue multado por la Guardia Civil por «conducir un vehículo sin mantener la atención permanente en la conducción». Iba charlando con su hermano, que iba sentado en el asiento del acompañante. Ambos se dirigían junto a su madre, una anciana de 90 años residente en Gijón, a realizar una visita a Covadonga. Tuvo que pagar el importe de la multa en el acto.
«Es un hecho insólito que demuestra un total abuso de poder por parte de los agentes de la Guardia Civil. Conducía de forma totalmente reglamentaria y como no tenían por qué sancionarme, me multaron por ir conversando», asegura. Los hechos ocurrieron el pasado 23 de mayo cuando circulaba al volante de un vehículo alquilado.
«Observamos cómo la Benemérita nos seguía durante un tramo. En un momento dado, nos hicieron señas para que nos arrimásemos al arcén; les mostramos la documentación, que teníamos al día», narra el multado. No obstante, los agentes le dijeron que debía abonar una multa de 60 euros «alegando que íbamos hablando».
Recurrida
Álvaro López Iglesias abonó la sanción en mano de los agentes, «ya que nos dijeron que si no, el vehículo quedaría inmovilizado». A su juicio, «se trata de una conducta abusiva y arbitraria; ni siquiera llevábamos teléfonos móviles en el coche como para que se hubiesen confundido».
Ha recurrido la sanción por considerarla «injustificada». «Estamos a la espera de una respuesta por parte de la administración», dice. «He viajado por todo el mundo y nunca me ha pasado nada similar, lo que pasa en España no pasa en ningún otro sitio. Me siento totalmente indefenso y lo peor es la prepotencia con la que nos trataron», explica.
El denunciante asegura haberle dicho a los agentes de la Guardia Civil «que fuésemos al cuartel para arreglar los papeles y me dijeron que no, que no tenían tiempo porque se iban a comer».
Este caso tiene similitudes con el ocurrido el pasado mes de mayo en Barcelona, cuando los Mossos d´Esquadra multaron a una mujer con 57 euros por ir tocándose el pelo mientras conducía.

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