«Asturias pola oficialidá». Con este grito de guerra, reflejado en una pancanta con los colores de la bandera de la región, partieron ayer más de 2.000 personas de la estación del Norte de la calle Uría, en Oviedo, para reivindicar a los partidos políticos de la región que incluyan la oficilidad del asturiano en la reforma del Estatuto de Autonomía, actualmente bloqueada. «Cualquier estatutu que nun incluya esa figura llegal nin valió primero, nin val agora, nin va valir nel futuru», dijo el gaitero moscón Xosé Ambas, encargado de leer el discurso desde la plaza de la Catedral al final de la marcha.
Pasaban veinte minutos de las seis de la tarde cuando la cabeza de la manifestación organizada por el Conceyu abiertu pola oficialidá arrancó el paso entre sonidos de gaitas. Entre ellos estaban los músicos Hevia y Anabel Santiago. En un segundo plano, el coordinador de IU, Jesús Iglesias, el portavoz de Bloque por Asturias, Rafael Palacio, y el secretario general de Uso, Bloque por Asturias, Francisco Baragaño. Y en el grueso de la marcha, defensores del asturiano y el gallego-asturiano que pasaron por Uría y la plaza de la Escandalera ante la mirada atenta de curiosos y de agentes de la Policía Nacional.
Fernando Ornosa, portavoz del Conceyu abierto pola Oficialidad, se encargó de resumir la reivindicación de los manifestantes: «Asturias no puede quedar fuera de la diversidad lingüística del Estado. El PSOE y el PP dejan a la llingua en una situación de inferioridad y rompen el principio de igualdad», explicó en referencia a la negativa de los dos grandes partidos a incluir la oficialidad en el texto estatutario. En su opinión, dado que el proceso está abierto, «aún hay tiempo para cambiar de postura y no excluir a una parte de la sociedad» que defiende el asturiano.
«¿Qué mal fadríemos?»
El Conceyu abiertu por la oficialidá se moviliza desde 2004. El año pasado lo hicieron con la esperanza de que los partidos políticos escucharan las reivindicaciones que les trasladaron durante las reuniones previas a la negociación estatutaria. El resultado del acuerdo alcanzado finalmente no les satisface. «¿Qué mal fadríemos los asturianos pa tener nes cúpules de los grandes partíos a persones que tan pocu apreciu y tienen a la cultura asturiana?», preguntó Ambás.
Se despidieron insistiendo en que el movimiento reivindicativo «está más vivo que nunca» y que lucharán «por una causa justa» como es el reconocimiento de una parte «irrenunciable» de la historia de Asturias, dijo el moscón.