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AVILÉS - GIJÓN - OVIEDO | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Viernes, 25 mayo 2012

Sociedad

rafale nadal

Rafa Nadal se llevó ayer el primer homenaje en Gijón, en el Teatro de la Universidad Laboral, donde fue entrevistado por todos los asistentes

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«La vida me ha tratado mejor imposible y estoy muy agradecido por ello». Nadal se vistió de Nadal en su primera visita a Gijón. Fue, más que nunca, un héroe con los pies clavados en la tierra. Un campeón humilde y cercano, que no rehuye el contacto con los aficionados. Y que siempre tiene una sonrisa por respuesta. Ayer salió coronado del Teatro de la Universidad Laboral por los presentes, durante su mejor temporada como tenista profesional. Hoy le entregarán su merecida corona en Oviedo. Pero un día antes de la tradicional gala de los Premios Príncipe de Asturias, la Fundación programó un acto, de carácter informal, con el número uno de la ATP. Fue en Gijón, en el corazón de la Universidad Laboral.
Centenares de niños y otros no tan niños custodiaban la puerta del recinto donde iba a comparecer el brillante tenista de Manacor. Y eso que aún faltaban treinta minutos para que se llegase a la hora que fijaba el inicio del acto, programado para las siete de la tarde. Alguna camiseta rojiblanca afloraba en el ambiente y recordaba, de forma inconsciente, el nombre de la ciudad en el que iba a tener lugar el encuentro con Nadal.
El inicio del encuentro con el mallorquín se demoraba. Casi veinte minutos. Aunque la espera iba a merecer la pena.
María Escario, una histórica del periodismo deportivo y miembro, además, del jurado del Premio Príncipe de Asturias de los Deportes, era la primera en comparecer en el escenario ante un público que aguardaba con impaciencia a su ídolo.
«Rafa es patrimonio de todos y es un honor, ahora que no me escuchan los jefes, haberme librado del Telediario para poder estar aquí», comentaba Escario, segundos antes de recibir al protagonista del acto.
Vestido de forma informal, con vaqueros y una camiseta, Nadal se acercaba a la periodista de TVE, ante una ensordecedora ovación. «Es un placer estar en Asturias, aunque el año pasado estuve ya en Oviedo, pero es la primera vez que visito Gijón», reconocía el tenista mallorquín, mientras se acomodaba en el céntrico lugar que le habían dispuesto en el escenario, junto a María Escario.
La popular periodista comenzó por el final y le preguntó a Nadal el significado que tenía el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes para un tenista tan joven y precoz como él. «Es el mejor galardón que podría recibir fuera de las pistas porque, además, premia otros valores más humanos», respondía el manacorí, antes de señalar entre risas que «a ver si sale bien y no la lío en la gala».
Era tiempo de hacer un breve repaso a la temporada más brillante de su carrera deportiva. Aunque, como reconocía el propio tenista, aún no había tenido mucho tiempo de asimilar todo lo que le había pasado esta temporada: «No he tenido tiempo de pararme a pensar en ello, porque el calendario es muy apretado. Ya tendré tiempo de pensarlo después de la Copa Davis».
En algunos momentos, María Escario cedía su papel de periodista a los niños. «¿Con quién te gustaría formar pareja en dobles?», le preguntaban. «He jugado con casi todos los españoles, pero me gustaría jugar con Federer», respondía el mallorquín, ante el murmullo y la sorpresa general, por la competitividad que ha nacido entre ambos.
Precisamente, el nombre del tenista suizo, que perdió frente a Nadal la final de Roland Garros y la de Wimbledon, sería mencionado varias veces durante la hora escasa que duró el acto. «Si alguien se merece gana Roland Garros es él (Federer) porque en los últimos años ha alcanzado la final varias veces», subrayaba el mallorquín, antes de advertir de que «tengo muy presente que Roger puede ganar en cualquier momento porque ha estado cuatro o cinco años en el número uno y eso es impresionante».
Candidatos al número uno
Nadal también quiso recordar que el circuito de la ATP no es sólo cosa de dos, «aunque trascienda esa impresión desde la prensa». En esa línea, el premio Príncipe de Asturias de los Deportes 2008 recordó que «hay grandes tenistas como Djokovic y Murray, que pueden llegar a lo más alto».
El manacorí no eludió ninguna pregunta y eso que le preguntaron por temas tan delicados como los distintos nacionalismos que cohabitan en España. «Creo que todos los pensamientos radicales no son buenos», respondió con rotundidad.
Sobre su experiencia en los Juegos Olímpicos de Pekín, otro de los escenarios que ha conquistado este año, el número uno del mundo comentó, a modo de anécdota, que «un día estaba desayunando y me presentaron a Phelps, lo que pasa es que después con tanta medalla ya no le volví a ver más». Nadal se sentía cada vez más cómodo con el calor y el apoyo de la gente. Cada palabra ayer fue un homenaje: «Rafa, cuando juegas todos lo hacemos contigo. Metes a la gente en tus partidos», concluía una admiradora.

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