«Lista», «observadora», «brillante en Lengua y aplicada en el resto de las asignaturas». A doña Letizia la recuerdan sus antiguas profesoras como una alumna modelo, aunque también alguna maestra comentó que «como todas las niñas hizo sus trastadas y cuando no le gustaba la asignatura, como sucedía con las Matemáticas, había que estar encima de ella». Ninguna de las maestras veteranas del colegio La Gesta 1 había olvidado a una alumna «inquieta, que no paraba un segundo», «con mucha energía» y «muy abierta, bastante más que las otras niñas». Ayer volvió la nietina de Menchu Álvarez del Valle a las aulas, la misma que al salir de clase corría a la emisora para hacer sus pinitos en la radio, junto a su popular abuela. La alumna decidida que escribía y quería que se escribiera su nombre con 'zeta' aunque al principio costara entender esa decisión, la que se presentó a delegada de curso, que hacía ballet en sus ratos libres, leía con voracidad y que un día salió del colegio dejando tras de sí un historial académico de sobresaliente y volvería 22 años después acompañada de un Príncipe.
Fue ayer cuando con motivo del cincuenta aniversario de su colegio se cumplió el sueño de todas. De las profesoras por reencontrarse en las aulas con su alumna más ilustre, de sus ex compañeras para recordar viejos tiempos y de la hoy Princesa de Asturias para comprobar que aunque mucho han cambiado las cosas «todo sigue igual, todas seguimos igual».
«Encantada, muy emocionada», doña Letizia recorrió varias estancias de su primer colegio fijándose en los detalles, absorbiendo abrazos y reviviendo anécdotas. Pero sobre todo, la Princesa y también don Felipe dedicaron su atención a los niños. Los primeros, formados en fila, les recibieron a las puertas del colegio. Entre aplausos y el movimiento de unas cintas con los colores de las banderas de España y de Asturias que los niños llevaban en las manos, entraron Sus Altezas al colegio por la pista deportiva. En el vestíbulo, habitualmente zona de tránsito para hacer fotocopias, departir con el jefe de Estudios, o aguardar los turnos de tutorías, ayer esperaban formados los responsables de la comunidad escolar, acompañados por las autoridades regionales, entre ellos el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces; el consejero de Educación, José Luis Iglesias Riopedre, y la presidenta de la Junta, María Jesús Álvarez, además del alcalde de Oviedo, Gabino de Lorenzo.
Aunque doña Letizia se ve con sus ex compañeras y profesoras en el encuentro anual de antiguas alumnas del centro y con algunas ni siquiera ha perdido el contacto, el reencuentro no defraudó. La Princesa se emocionó de verdad, en el abrazo a sus maestras con las que después habló, recordó y, sobre todo, sonrió al rememorar antiguas vivencias.
Sólo unos minutos después, a las diez menos veinte de la mañana, los Príncipes iniciaron su recorrido por el aulario. El primer turno fue para el curso de 1º A, de Educación Infantil. Dentro del aula, dieciocho niños y niñas de tres años, con mandilones impecables, encoloniados y bien peinados para cumplimentar como es debido la real visita. Niños de tres años y que llevan el mismo tiempo escolarizados que la infanta Leonor, apenas un mes. Así que los Príncipes no tuvieron dificultades para dialogar con ellos. «Hola, buenos días, ¿qué tal. ¿Qué estáis haciendo?», con este saludo se acercó doña Letizia a la mesa en la que una pequeña, Laura Vega, le explicó que «hoy (por ayer) es mi cumpleaños». La niña contó que su madre le había hecho un bizcocho y la Princesa le preguntó divertida: «¿Lo llevas en la mochila? ¿Vas a compartirtlo con todos tus compañeros». Laura, que no es princesa, sí tiene una corona, la que ayer le impusieron sus profesoras Isabel Díaz y Lucía Álvarez como regalo de aniversario.
Junto a Laura, Diego desveló que tenía «un coche como el de Fernando Alonso», y mientras, Daniela mostraba con los dedos los tres años que ya había cumplido. Uno a uno, los Príncipes saludaron a los pequeños. Paloma, Jorge, Guillermo, Nicolás, Álvaro, Javier, Claudia, Silvia... la clase en pleno conoció en persona a la pareja que desde hace unos días preside el encerado de la clase, en una fotografía que a no mucha distancia vigilan unos jóvenes don Juan Carlos y doña Sofía. En un momento de la visita, el Príncipe se dirigió a su esposa para preguntarle si esa misma había sido una de sus clases: «No, en esta clase hacíamos ballet. Había espejos y una barra. Creo recordar que veníamos a mediodía, ¿puede ser?». Y así era, confirmaban las profesoras.
No en vano, doña Letizia, recordó la que fue su profesora de Lengua en séptimo y octavo, Guadalupe Almanza, «se acuerda de todo, de nuestros nombres, de anécdotas, de las clases y me contó que aún guardaba ejercicios de un taller de poesía que hicimos».
También la Princesa felicitó a la dirección de la escuela por conservar «como un tesoro» numerosos documentos de la historia del centro, desde sus inicios en 1950. Uno de ellos es el libro de matrículas en el que la alumna número 230 nacida el 15 de septiembre de 1972 es precisamente Letizia Ortiz Rocasolano.
Tras el paseo por varias de las aulas del centro, los Príncipes fueron invitados a pasar al salón de actos, donde el coro escolar les dedicó dos canciones, una de ellas una nana de Almuzara, con música de Casado, para sus hijas, las infantas Leonor y Sofía. Los alumnos Joaquín y Paula recitaron dos poemas de los asturianos Bousoño y Ángel González. La anécdota de ese momento llegó con la ovación final puesto que los alumnos tenían indicaciones de contenerse y no aplaudir hasta el final, lo que no pudo ser. El auditorio en pleno rompió en aplausos mientras algunos de los alumnos trataban de rectificar al resto: «¡Qué no había que aplaudir!».
Ajenos al detalle, los Príncipes continuaron su recorrido, esta vez por una aula-museo, que reproduce una clase tal y como era hace 50 años cuando La Gesta I se llamaba Escuelas Graduadas Anejas a la Escuela Normal, los pupitres eran de madera y un crucifico presidía cada clase.
Con el correr de los años, el colegio se fue modernizando y pasó de tener sólo alumnas en sus clases a ser un centro mixto por el que pasaron además de doña Letizia, el piloto Fernando Alonso y el cantante Melendi.
Hoy a la Princesa le hubiera gustado estar junto a sus hijas las Infantas para mostrarles el colegio, pero «va a ser difícil lograr eso», admitió doña Letizia. La pequeña Leonor tiene su propio colegio y dice su padre, el Príncipe, que en él «está encantada».