Francisco Cascos Alonso (Maraña, León, 1941) fundó, con otros dos socios, Promociones Cascos hace 27 años. A sus 67 años, es consejero delegado «en activo» de la empresa, que construye principalmente en el centro de Gijón, aunque «en el plazo de veinte días o un mes» empezará 57 viviendas en Roces.
Según explica, esta promoción de pisos de protección autonómica supone un balón de oxígeno para el sector y también para su promotora, puesto que, si no, construiría menos que en 2007. Sostiene que la inercia del sector inmobiliario «engordó los precios», que el ajuste ha paralizado en un 30% las ventas y que debido a la crisis «los constructores ya no miran ganar dinero, sino mantener la actividad y el empleo». No obstante, espera que el mercado se normalice a mediados de 2009.
-¿Cuál es el motivo del ajuste inmobiliario: la restricción del crédito o el agotamiento de la construcción como patrón de crecimiento?
-Confluyen varios factores. Hubo una inercia que llevó a construir demasiado. A esa situación se unió la crisis bancaria y la subida de tipos de interés. Para todos, sería importante que bajaran. Los expertos dicen que no pueden recortarse porque sube la inflación. No creo que esté directamente relacionado.
-La actual crisis económica surge en el verano de 2007. ¿Qué ha cambiado en el sector desde entonces?
-Han bajado las ventas de pisos en torno a un 30%. Además, los empleados de bancos están paralizando muchas operaciones. Cuando la gente va a sacar el dinero para comprar una vivienda, el empleado le convence para que no lo haga con el argumento de que los pisos van a bajar más. No digo que sea una práctica generalizada, pero ocurre y nos perjudica a todos: a promotores, compradores y al banco, que no ingresa por la venta de pisos.
-¿Qué promociones son las que más están sufriendo el ajuste?
-En Gijón, que es el ámbito donde nos movemos, las de la periferia. Es decir, las que están más próximas a las viviendas de protección autonómica de Roces, puesto que entran en competencia. En el centro, Somió o La Providencia también notamos la caída porque la gente piensa que los precios van a bajar, pero se equivoca. El suelo, en esas zonas, escasea y, con la entrada en vigor del Código Técnico de Edificación, que es más exigente con nosotros en cuestión de ruidos y energía, los costos suben y la vivienda se encarece bastante.
-Pero, ante la caída de la demanda, tendrán que ajustar precios.
-Hay descuentos puntuales motivados por la necesidad de liquidez y en los que se pierde dinero. Los pisos bien situados no van a bajar de precio. Los del extrarradio, quizá.
-¿No cree que se engordaron en exceso los precios?
-Se engordaron un poco, sí. El problema es que había poco suelo. Ahora, con la promoción de Roces, en general, hay bastante. Los ayuntamientos deberían tener siempre un estocaje para poder sacarlo al mercado. Con mayor superficie de suelo, las subidas serían inferiores.
-Ustedes también contribuyeron a inflar los precios.
-Había una inercia. No debería haber llegado a tanto y lo pagamos ahora. Hasta que no se venda el 'stock', el mercado no se moderará.
-¿Cuántas viviendas hay sin vender?
-Lo ignoro, pero hace dos años no había estocaje. Todo se vendía antes de terminar.
-¿Cuántos pisos se están construyendo de menos?
-En Gijón, se venían construyendo de media unas 2.000, 3.000 viviendas. Ahora, la mitad, aproximadamente. Roces va a dar un empujón importante al sector, pero, en estas circunstancias, ya no miramos ganar dinero, sino mantener la actividad y el empleo.
-¿Cuál es la situación del sector?
-La situación es de espera, a que bajen los tipos, que nos reducen bastante el beneficio. Unos aguantarán más y otros menos. Por otro lado, todos los días nos despertamos con el bombardeo de noticias que hablan de crisis y, por eso, la gente aguanta el dinero. No obstante, espero que a mediados de año el sector empiece a normalizarse con el turismo y la segunda vivienda.
-Mientras tanto, ¿qué estrategias están siguiendo para vender? La posibilidad de arrendar con opción a comprar está cobrando auge.
-Así es. Procuramos dar facilidades para que el comprador disponga de más tiempo para pagar la casa. Es una salida, pero se pueden estudiar otras, como pagar durante un año o dos los intereses. Nosotros no lo hacemos, pero es una posibilidad.
-¿Cómo le afecta la restricción de financiación?
-Hasta ahora, me han dado lo que he pedido, pero están restringiendo mucho el crédito. No sé si es que no se fían unos de los otros o el miedo generalizado que hay.
-¿Qué le parecen las medidas del Principado para avalar a las pequeñas constructoras en la construcción de vivienda protegida?
-Lo leí, pero no sé cómo va a ser. Yo cuidaría más los motores.
-¿A qué se refiere?
-Hay que mirar qué sectores son los tractores de la economía y cuáles, los vagones. Lo importante es que haya industria y el turismo, con la mejora de las infraestructuras, vaya a más. Todos los indicadores dicen que el Principado perderá habitantes y nadie hace nada. Deberíamos dejar de mirarnos el ombligo en cada sector y no conformarnos con subvenciones. Es necesario que el industrial tenga facilidades para crear empresas, ser competitivo y exportar. Los promotores necesitamos suelo y que haya industria. Si hay gente que gana dinero y tiene empleo fijo, habrá compradores de vivienda. Echo en falta más unión entre los empresarios para estudiar cómo crear empresas.