Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
AVILÉS - GIJÓN - OVIEDO | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Lunes, 13 febrero 2012

Cultura

20.11.08 - 21:32 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
El 46 Festival de Cine Internacional de Gijón se estrenó con la proyección de Asfixia, basada en la novela de Chuck Palahniuk, conocido sobre todo por 'El club de la lucha', en la que Edward Norton y Brad Pitt se ponían en forma a base de tortazos y Meat Loaf salía con tetas.
En esta ocasión, Palahniuk nos cuenta la historia de Victor Mancini (Sam Rockwell), un adicto al sexo cuya madre, Ida (Anjelica Huston), empieza a sufrir demencia, por lo que está internada en una institución mental. En una de las visitas, conoce a la doctora Marshall (Kelly Macdonald), por la que empezará a sentir algo más que su típica compulsión sexual, desconcertando a su fiel amigo Denny (Brad William Henke), otro adicto al sexo.
Les parecerá extraño, pero tras ver sus dos obras llevadas al cine (está en proyecto una tercera, Invisible Monsters), yo he desarrollado la teoría de que el procaz e iconoclasta Palahniuk, con sus personajes límite y situaciones surrealistas, con su lenguaje “explícito”, y sus innumerables referencias sexuales, en el fondo es un romántico. Porque al final, el amor es la solución a todos los problemas. Da igual llamarse Tyler que Victor, la presencia de la mujer adecuada es lo que acaba devolviendo el norte a tipos tan extremos como los que aparecen en sus novelas.
Eso sí, el problema que ya tenía El Club se agrava más en la que hoy nos ocupa: empieza con indudable ritmo pero decae pronto, y hay que tener mucha mano para conseguir mantener el interés de lo que nos cuenta. David Fincher supo solucionarlo, a veces echando mano de un vigoroso montaje, otras veces empleando infografía para dotar de un llamativo aspecto visual a sus planos, etc. El caso es que gustase o no, nunca caía en el tedio. Desde luego, el debutante como director Clark Gregg no tiene tantos recursos (económicos tampoco, todo sea dicho) y algunas partes se hacen muy cuesta arriba.
De todas formas, hay que reconocer que Palahniuk tiene talento para construir frases divertidas y escenas memorables, lo que, junto a las competentes actuaciones (especialmente llamativo Brad William Henke, que a pesar de su corpachón es capaz de transmitir ternura, y le roba sin esfuerzo cada escena a Rockwell), y algún as en la manga del guión (de nuevo hemos de acordarnos de la revelación final de la peli de Fincher) hacen que Asfixia, a pesar de quedarse muy lejos de ser una obra redonda, nunca llega a hundirse irremisiblemente.
En el fondo, para ser una comedia, quizás le falte algo de humor negro, y para ser un drama, es decididamente absurdo. Así que la cosa se queda en un punto medio que no acaba de funcionar por completo y desde luego, priva a Asfixia del impacto y el divertimento que sí tuvo su anterior adaptación. Sea como sea, quizás con Invisible Monsters recupere el camino.

| Comparte esta noticia -

¿Qué es esto?

Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS