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Asturias

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Sienna se llama Sienna «por la ciudad italiana y por la actriz Sienna Miller». Sus padres, los gijoneses Marlene Pernas y José Luis Santiago, querían «un nombre especial» para una niña especial. Porque Sienna nació antes de lo previsto, el pasado 4 de septiembre, a las 27 semanas de gestación, cuando apenas pesaba un kilo, aunque «se llegó a quedar en 875 gramos, porque, al nacer, todos los prematuros bajan algo».
Sienna es uno de los 21 bebés ingresados en el Servicio de Neonatología del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), con capacidad para 30 pequeños y «donde llegan todos los niños prematuros de Asturias excepto los de Gijón, que ingresan en Cabueñes», explica el jefe clínico, Antonio Ramos, uno de los pioneros de esta unidad creada en 1972.
También en eso Sienna fue una excepción, porque, tras «un embarazo totalmente normal», la gestación empezó a complicarse y su madre tuvo que ser trasladada desde el hospital gijonés a Oviedo. «Nos dijeron que allí no había espacio. Que todas las incubadoras estaban ocupadas», cuenta Marlene, que tiembla al recordarlo.
Así que, cuando su hija nació, no se lo creía: «Me parecía imposible que pudiese vivir con tan pocas semanas». «Tuve que sacarle una foto con el móvil para enseñarle que Sienna existía y que, aunque era una pequeñina llena de tubos, tenía una vitalidad increíble», relata José Luis.
En lo que Sienna es cada vez menos excepcional es en su carácter de prematura. «Las tasas aumentan en todo el mundo desarrollado», asegura Daniel Coto, uno de los dos adjuntos de la unidad, otro veterano con más de dos décadas de labor.
En España, se estima que al año nacen entre 30.000 y 40.000 niños antes de las 37 semanas de gestación, la que marca si un bebé es prematuro o no, una cifra que se ha incrementado un 13% desde 2001. «En el Principado, nacen cada año alrededor de 600 niños prematuros, lo que supone un 9% del total de nacimientos», precisa el doctor Coto, que puntualiza que, «en el HUCA, ese porcentaje se eleva al 12%, por la alta derivación de muchos embarazos de riesgo».
«En Asturias, el aumento de los prematuros contrasta con el descenso de la natalidad en los últimos años. Nosotros decimos que los niños de ahora son de peor calidad y lo cierto es que influyen muchos factores como que las madres están sometidas al estrés de trabajar fuera de casa y que cada vez son mayores cuando se quedan embarazadas por primera vez», resume Antonio Ramos.
El límite, 23 semanas
Sólo en 2007 llegaron al Servicio de Neonatología del HUCA 184 asturianas derivadas de las distintas áreas sanitarias asturianas e ingresaron 509 niños, de los que 237 estuvieron en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN), donde permanecen los grandes prematuros, aquellos bebés que pesan menos de 1.500 gramos al nacer, y los extremadamente prematuros, de menos de 1.000.
«El límite teórico de la viabilidad de un recién nacido son 23 semanas, pero es sólo teórico. El bebé más pequeño que logramos llevar a término en esta unidad es una niña que nació con 470 gramos», recuerda el doctor Ramos, que explica que «la tasa de supervivencia es del 85%» y que, «de estos supervivientes, entre el 25 y el 30% queda con secuelas, no tanto intelectuales como motrices».
Sienna se irá esta semana a casa, después de casi 80 días en el hospital. Marlene y José Luis cuentan que ya ha superado la barrera para obtener el alta, situada en los 2.200 gramos. «Ayer pesaba 2.570», resumen sus padres, que saben, que, para ella, «cada gramo ha sido todo un triunfo».

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