Canadiense nacido en El Cairo (1960), a Atom Egoyan su nombre le delata como armenio y su filmografía como uno de esos directores imprescindibles del cine independiente. Y eso que sostiene hoy, veinte años después de iniciar su carrera en Toronto, que ese cine está en crisis, que ya casi no se dejan ver las fronteras entre lo uno y lo otro. «Hoy en día la única diferencia es el número de personas que ve la película», aseguraba ayer en el Centro de Interpretación del Cine de Asturias, poco antes de enfrentarse a su público en el Teatro Jovellanos.
Convencido de que antes la barrera se alzaba alta y clara, que el espíritu independiente, alejado de los mandatos de los grandes estudios, marcaba su razón de ser, piensa que hoy, con las productoras creando departamentos dedicados a ese tipo de cine, ya no tiene un porqué. Porque hoy una cinta en cualquier momento, como ocurrió con 'Little Miss Sunshine', puede convertirse en comercial. «Para el público ya no tiene sentido esa barrera, es sólo una terminología de la industria, yo creo que ahora mismo hay una crisis dentro del cine independiente, al menos dentro del modelo americano, el sistema se está deshaciendo, todo queda muy borroso», afirma.
Egoyan llegó a Gijón para presentar su última cinta, 'Adoration', una historia compleja, que habla de las nuevas tecnologías y la manera en que pueden llegar a crear mundos irreales, y también de terrorismo. Es una película compleja, más de lo que pensaba cuando acabó de firlmarla, una cinta en la que aparece, aunque no directamente, la tragedia de las Torres Gemelas de Nuevas York. «Esta es una película que investiga lo que está ocurriendo en un mundo en el que sentimos pánico», explica en su introducción, para relatar después que se menciona el drama de los rascacielos neoyorquinos fuera de cámara, porque fue después de que se había terminado el rodaje cuando decidió que debían estar presentes, porque la historia se desarrolla unos días después del 11-S. «En todo caso, es más llamativo el terrorismo que se produce en el seno de la familia», subraya.
Nuevas tecnologías
Trata esta cinta de las nuevas tecnologías, las mismas que están alejando al público de las salas de cine, que están cambiando la forma de disfrutar el séptimo arte. «Me parece trágico que como consecuencia de esto se vea el cine en pantallas más pequeñas, sin embargo, también es cierto que hay más facilidad para ver películas que de otra forma no se podrían ver», asegura. Claro que hay más inconvenientes que desvirtúan el cine, como el hecho de elegir si se ve con o sin interrupciones. «Es intencionado que el cine sea algo continuo para el espectador», sostiene.
Fue 'Adoration' una de las películas participantes este año en la sección oficial de la Semana Internacional de Cine de Valladolid, un certamen con el que tiene una relación muy especial y que ha proyectado toda su filmografía. «Me siento especialmente valorado en España porque fue uno de los primeros países a los que vine fuera de Canadá», reconocía ayer, antes de elogiar el festival vallisoletano y confesar su admiración por directores como Luis Buñuel, Carlos Saura y Pedro Almodóvar, «obviamente todos han tenido una gran influencia». En cambio, no cree haber influenciado con su obra a realizadores españoles.
Pero sí que ha tenido notables éxito con películas como 'Exótica' o 'Dulce porvenir', que ya son pasado y que no acostumbra a revisar. «Con el paso de los años, puedes volver a ver las películas y disfrutarlas», decía el director armenio, que reconocía que su trabajo tiene tanto de «bendición» como de «tortura».
Una bendición fueron, sin duda, para él, sus dos nominaciones al Oscar, una de ellas por 'Dulce porvenir', una película triste e incluso devastadora que, sin embargo, no le dejó tocado. «Me afectó emocionalmente cuando fue nominada a un Oscar y no tuve que ir a los premios en autobús», bromea entre risas.
Dice que busca que su cine tenga «un cierto lirismo, un sentido de la generosidad», para buscar a través de realidades a veces muy crudas «la reconciliación».
Esos mismos objetivos se marcará en su próximo proyecto, que podría afrontar a principios del próximo año. No quiso ayer dar muchos detalles sobre esta nueva película, pero sí aclaró que será la primera vez en la que se sirva de un guión del que no es autor. No estará en esta cinta su mujer, la actriz Arsinee Khanjian, que participa en su última película y buena parte de sus trabajos, y a la que le une una especial complicidad a la hora de trabajar. Lo mismo le ocurre con Mychael Danna, que ayer le acompañaba en Gijón, el autor de las bandas sonoras de todas sus películas y responsable también de la aclamada 'Little Miss Sunshine'.
Atom Egoyan voló desde Toronto; Mychael Danna, el responsables de las bandas sonoras de todas sus películas, desde Los Ángeles. Llegaron ayer y se van hoy. Lo suyo fue un viaje relámpago con un único objetivo: hablar de 'Adoration', la última película del canadiense y de su cine con el público del Festival de Cine de Gijón.
A las cuatro y media comenzó la proyección de la cinta, con más de setecientas personas ocupando el patio de butacas del Jovellanos, y a las seis media el escenario del teatro ya se contaba con butacones y decorado festivalero. Sentados en su sitio, comenzó su encuentro con el público. Atom Egoyam abrió fuego presentando su obra, hablando de cómo el mundo ha cambiado en los veinte años que él lleva haciendo películas, recordando cómo cuando era niño le gustaba escribir historias para narrárselas a su familia, a sus amigos, a sus profesores. Pero, su hijo, de 15 años, e inspirador de 'Adoration' vive hoy en otro mundo, o más bien en dos, uno real y otro virtual. De eso precisamente va su película: «Tenemos dos mundos, uno real, donde están tus auténticos amigos, y el virtual, el del Facebook, donde hay cientos», dijo. Eso hace que la realidad se vuelva un tanto esquizofrénica, dijo, por la increíble repercusión que cualquier cosa puede tener hoy en día a través de internet.
También habló Egoyan de su relación con Danna, que es además de profesional, de «amistad», que les ha llevado a un punto de complicitad total después de 20 años juntos.