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Asturias

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«Con IU en el Gobierno nadie canalizará el descontento social por la crisis»
Francisco Javier García Valledor, ayer, ante la casa donde suele pasar los fines de semana. / P. CITOULA
«Hago estas declaraciones sin ningún ánimo de confrontación, sino como reflexión para enriquecer la acción política de Izquierda Unida». Francisco Javier García Valledor insiste, durante su conversación con EL COMERCIO -mientras disfruta en Teverga de un fin de semana en contacto con la naturaleza, una de sus pasiones-, en que no tiene ninguna intención de iniciar guerras internas en la coalición por sus opiniones sobre el recientemente firmado pacto de gobierno. Pero son opiniones muy duras, en las que no ahorra críticas para la dirección de IU. La acusa de negociar con la FSA desde la debilidad, al entender que el acuerdo era imprescindible, cuando según el ex consejero de Justicia y diputado regional eran los socialistas los que necesitaban imperiosamente. Defiende que «hay vida fuera del Gobierno» y que al entrar en él IU deja a la izquierda social sin una fuerza política que canalice su más que previsible descontento ante la crisis.
-Cuando las dos fuerzas de la izquierda se están felicitando por haber podido reeditar el acuerdo de gobierno, usted, que fue uno de los protagonistas del de la legislatura pasada, aparece como voz crítica dentro de IU. ¿No está de acuerdo con el nuevo pacto?
-Yo creo, y así lo trasladé al consejo político, que el pacto es insuficiente. No voy a decir que es el peor pacto posible, pero está claro que el mejor tampoco.
-¿En qué cree que podría ser mejor?
-El pacto se gesta desde una posición política de Izquierda Unida-Bloque-Los Verdes que no ha sido la adecuada, porque nos ha situado en una posición de debilidad, y que fue entender que en la situación actual la única alternativa era conseguir un pacto de gobierno. Yo estoy de acuerdo en que un pacto es bueno, si lo son sus contenidos, pero no en que no haya vida fuera del Gobierno. Desde mi punto de vista los contenidos no son los adecuados porque se ha enfocado la negociación desde una perspectiva de debilidad, cuando era para la FSA para quien el pacto era indispensable, como dijo Javier Fernández.
-¿De quién es la culpa de haber afrontado así la negociación? ¿Del coordinador general?
-No, de la dirección en su conjunto. Yo estoy expresando una opinión que es muy minoritaria en IU. Creo que mi obligación era trasladarla al consejo político y así lo hice, pero la inmensa mayoría de la organización no percibe esa situación como yo.
-¿Le parece, entonces, que la FSA ha utilizado a Izquierda Unida?
-Creo que sí, porque la FSA, bajo ese paraguas de que buscaba el pacto para tener una situación de estabilidad frente a la crisis, tenía dos razones más prosaicas. La primera, que le es más confortable tener a IU en el Gobierno en una situación económica en la que se están produciendo, y se van a agudizar, efectos negativos para los ciudadanos, y ahora no va a haber un referente desde la izquierda para canalizar su descontento. La segunda es más interna de la FSA y está vinculada a la percepción de que el presidente Areces está amortizado y la decisión de que Javier Fernández, por sí mismo o por persona interpuesta, sea candidato en las próximas elecciones autonómicas.
-Usted conoce bien a Areces. ¿Cree que comparte ese análisis?
-Efectivamente, le conozco bien y sé que es consciente de la situación, pero estoy convencido de que va a intentar corregirla.
-¿Izquierda Unida está más a gusto negociando con Areces o con Fernández?
-Yo puedo hablar por mí y, personalmente, el interlocutor que tenga la FSA me es indiferente, porque tienen posiciones políticas bastante similares.
-Ha dicho que el contenido del pacto era mejorable. ¿En qué aspectos concretos cree que IU podría haber obtenido algo más o mejor?
-Quiero hacer un análisis muy ponderado y, en ese sentido, dejar claro que también creo que el acuerdo tiene aspectos positivos. Así, es muy importante que se recoja en el documento que los conflictos que se generen en el Gobierno se resolverán entre las fuerzas políticas. Eso hubiera evitado fuertes discrepancias que se dieron la legislatura pasada. En la parte programática, se optó por un dimensionamiento adecuado a lo que queda de legislatura, que son sólo dos años y medio, y tiene aspectos muy importantes en positivo, en materias como política medioambiental, empleo, políticas sociales y algunos aspectos en política cultural. Dicho esto, también es verdad que otros elementos han quedado con una redacción muy difusa que permite distintas lecturas y su resultado dependerá de la concreción que se les dé.
-¿Por ejemplo?
-Por ejemplo, nosotros venimos defendiendo la implantación del ciclo educativo de 0 a 3 años a través de la creación de una red pública. Leyendo el documento, puede dar la impresión de que va a ser así, pero lo deja abierto a la «gestión de las administraciones», no habla en concreto de la autonómica. Luego podríamos estar hablando del mismo sistema actual, que gestionan los ayuntamientos. Y, aparte de casos como este, hay otros aspectos del acuerdo que son positivos, pero que ya habían sido anunciados por el propio presidente o por el grupo socialista, como sucede con algunas cuestiones sobre empleo.
-Otro aspecto importante de la negociación fue el número de consejerías y áreas de gestión que le corresponderían a su coalición. ¿El resultado final le parece suficiente o mejorable?
-Me parece que es uno de los peores aspectos del acuerdo. Porque, efectivamente, nosotros aspirábamos a gestionar Vivienda y Bienestar Social para continuar una tarea que creo que fue muy exitosa en la legislatura anterior, pero lo que no creo que pueda aceptar una fuerza política es que en una negociación se establezcan vetos de gestión, es decir, que una parte excluya que la resultante final de esa negociación sea que la otra gestione un área concreta.
-¿IU aceptó ese veto?
-Se aceptó ese veto y se nos ha dado Medio Rural, que en realidad, con el organigrama actual, es media consejería, y que tiene una carga de gestión importante pero muy poco margen de actuación política, porque el 80 o el 90 por ciento de esa política viene marcada por la Unión Europea. Además, creo que es aún más ridículo que lo que se vendió como gran descubrimiento de la legislatura, que es la unión de Medio Ambiente y Medio Rural, se deshaga porque IU entre en el Gobierno. Es una falta de respeto a esta fuerza política y creo que no nos hemos hecho valer en esa negociación.
-¿Qué opina de la Dirección General de Política Lingüística?
-Es un elemento más sangrante aún, porque seguirá siendo gestionada por el PSOE, saltándose algo que se había conseguido la anterior legislatura, que es que la persona que la dirige se decidiera por consenso. Si IU acepta que la dirija la misma persona que está ahora, sería sangrante.

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