«Estamos orgullosos de poder decir: 'Yo también soy parte de la historia del colegio de La Asunción'». Lo dijo la prestigiosa científica asturiana Margarita Salas para dar comienzo al centenario del centro, hace ya más de un año. Y ayer, en la inauguración del nuevo edificio de usos múltiples que sirve de clausura a los actos conmemorativos, esa misma honra volvió a dibujarse en el rostro de los asistentes.
El espacio en el que ahora se erige el recién estrenado pabellón tiene muy poco que ver con el de hace un siglo. Ni siquiera se parece a la escuela gratuita Nazaret, que allí levantaron los arquitectos Manuel y Juan Manuel del Busto, en 1935. La nueva construcción moderniza el colegio y deja para el recuerdo los intentos fallidos de mejorar ese espacio, en 1963 y en 1978.
Así lo dio a entender su arquitecto, Miguel Díaz Negrete, quien reconoció como objetivos «liberar la mayor parte ajardinada posible, para que los escolares disfruten de espacios verdes» y crear «un complejo flexible para los futuros retos y usos».
En presencia del consejero de Educación y Ciencia, José Luis Iglesias Riopedre, los responsables del centro echaron un vistazo al pasado y al futuro. De esto último se encargó Juan Lucas García, quien entregó el Certificado de Gestión de Calidad Aenor a la directora del centro, Carmen García-Avello. Muestra de que el colegio «busca la satisfacción de todas las partes implicadas: padres, alumnos, docentes... para lo que se someterá todos los años a un sistema de gestión de calidad, a un control imparcial», explicó García.
El consejero habló de la obra, «hermosa, funcional y bien equipada», tras algunas palabras de afecto dirigidas a la ex directora de La Asunción, Cecilia Manrique: «Cada vez que se inaugura un centro, nosotros lo entendemos como un avance de la educación. Se trata de una labor social de primera importancia y seguro que para Gijón también es un orgullo».
Elogió el colegio, que consta de 48 unidades y 1.115 alumnos: «La Asunción ha demostrado una voluntad de futuro que no es corriente, porque implica un gran esfuerzo e inversión». Riopedre recordó que los valores del centro, «austeridad, fraternidad y solidaridad son, por excelencia, cristianos, pero luego han sido asumidos por la Constitución española». Preparaba el terreno para explicar que «lo importante es educar en valores, enseñar a ser ciudadanos. Yo no hago distinciones entre colegios públicos y privados. Cuando se trata de Educación, siempre es un tema público que atañe a todos».
La superiora provincial de España, Carmen Escribano, dio su visión: «Debemos avanzar en el camino de una sociedad creativa. Educar para que los jóvenes se abran al sentido de la trascendencia.
Con sus palabras quedó inaugurado el edificio de tres plantas, que alberga el salón de actos -con capacidad para 300 personas, un nuevo gimnasio -un semisótano enterrado a dos metros de profundidad- y el comedor, dividido en dos zonas.