La Consejería de Educación y Ciencia quiere extender en colegios e institutos el modelo bilingüe pero acaba de encontrarse con una zancadilla del Tribunal Supremo. El departamento que dirige José Luis Iglesias Riopedre está inmerso en la confección de una lista de centros a los que pretende imponer la entrada en un sistema en el que los alumnos reciben al menos una asignatura al día en lengua extranjera. La medida supone una merma en la autonomía de los claustros, pues hasta ahora eran ellos y el consejo escolar quienes decidían si el centro adoptaba este sistema educativo. Pero el plan puede quedarse sin armas para su aplicación.
El Tribunal Supremo acaba de ratificar una sentencia dictada en Asturias y que tachaba de «contraria a derecho» la plantilla funcional de profesores. Esta categoría de maestros sin plaza fija es a la que recurre Educación para reforzar el personal de aquellos centros que hasta ahora se incorporaban al modelo bilingüe sin suficientes docentes en nómina. «En los colegios de primaria que nos lo piden, les estamos enviando un profesor a tiempo parcial», explicaba el propio Iglesias Riopedre a este diario.
La resolución está ya en sus manos y supone una victoria del sindicato Suatea, quien exige al Principado que aumente la plantilla de docentes con plaza fija. El propósito que ya obtuvo su primer fallo favorable en el Tribunal Superior de Justicia de Asturias en 2004.
En estos cuatro años no han faltado voces entre los directores que critican cómo la figura de los profesores eventuales «devalúa» la calidad de la enseñanza. «En el bilingüismo se ve muy claro, te envían a un profesor que no sabe si viene a dar clase de inglés, o clase de Matemáticas en inglés, y al cabo del año, cuando se adapta, resulta que tiene que marchar a otro centro», explica Mariano Montes, responsable del Buenavista, colegio público que declinó sumarse al sistema bilingüe.
«Quieren hacerlo gratis»
Sindicatos y profesores cruzaron ayer llamadas con un temor claro: «Tal como lo plantea, lo que quiere hacer Educación es echar balones fuera, ir a un bilingüismo que le salga gratis, y que toda la responsabilidad descanse sobre las espaldas de los profesores de plantilla, sin contratar refuerzos», lamenta Luis Fernández León, de CC OO, quien señala una contradicción en las tesis de Educación.
Según Iglesias Riopedre, la decisión de imponer el bilingüismo llega tras comprobar que la escuela pública no lo pide y acaba así dejando plazas vacantes en favor de la concertada. «Es falso, hubo en la última convocatoria siete centros que lo solicitaron y Educación se lo negó. ¿La razón? Que sus profesorados no estaban capacitado por sí mismos y requerían refuerzos», sostienen en CC OO.