Como el niño que escruta la hilera de hormigas, el sociólogo Jacobo Blanco lleva años observando la evolución de los tráficos asturianos. Se acerca a ellos con estadísticas, sociología y «por Dios, ponlo claro, con ayuda de Fermín Rodríguez y Rafael Menéndez, que el libro lo firmamos los tres».
-Groucho Marx explicaba en un prólogo que escribió el libro «mientras esperaba que mi mujer saliera del baño». ¿Redactaron éste mientras esperaban al autobús?
-No, aunque todos tenemos experiencias de viajes que, sin ser muy largos, nos han costado horas en transporte público. Se hacen esfuerzos para mejorarlo, pero ahora no disuade para coger el coche.
-¿Ni siquiera en rutas como Oviedo-Gijón, en las que se tarda lo mismo en autobús, tren o coche?
-El transporte público parte con una desventaja que en EE UU tienen muy estudiada. Psicológicamente, una hora de atasco encerrado en tu propio coche te pesa como si fueran 90 minutos del tiempo de trabajo, pero es que sufrirla en un autobús te desgasta como si fueran tres horas. Nos cabreamos más, somos más exigentes con lo público.
-¿Y qué se puede hacer ante ello?
-El reto del transporte público ahora es el de captar al viajero de corbata, por así decirlo. Si te fijas, en autobús o tren sólo viajan personas mayores, jóvenes, inmigrantes y mujeres. Es una clientela cautiva que no se logra aumentar.
-¿Qué tipo de mejoras requiere la red de transporte público?
-La llave de todo, el nudo por el que pasará la ordenación, es la respuesta que se le de a la conexión del AVE entre Pola de Lena y Gijón. El tipo de vía que se habilite para ese corredor es el que determinará las comunicaciones de Ciudad Astur.
-En el libro subrayan cómo los cambios sociológicos crean tráficos.
-No hay más que pasarse por el centro comercial Parque Principado. Antes estábamos apegados al pequeño comercio, y ahora hay días que allí acuden 70.000 personas, más de las que a veces recibe Gijón.
-Lo mismo pasó con la incorporación de la mujer al trabajo.
-Sí, con un añadido, duplicó el tráfico en hora punta y además ahora las parejas deben elegir si viven cerca del trabajo de él o el de ella.
-Ciudad Astur es la realidad, ahora sólo falta su mentalidad propia.
-Ese es el problema: no nos sobran recursos para competir con los de fuera y andamos dividiéndolos, buscando que Oviedo y Gijón tengan su propio palacio, su propia feria, su propio todo. A esta metrópoli le falta aún una realidad política cohesionada.