Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
AVILÉS - GIJÓN - OVIEDO | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 12 febrero 2012

Sociedad

14.12.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Perdonen el tono reporteril pero estoy embalado: tal vez ahora se descubra, en eso confío, dónde fueron a parar los fondos de la Biblioteca de Oviedo, presuntamente quemados por los revolucionarios, y que desde entonces su ausencia reduce la historia de Asturias a un leve indicio que llega a hipótesis cuando uno sueña; todo, absolutamente todo menos lo que compromete a Asturias con una idea vicaria de la fantasmagórica idea del progreso, esa alucinación colectiva del siglo XX, fue presuntamente quemado en una acción levantisca, de dudosa eficacia, que acabó reduciendo a cenizas lo que ahora llaman, pomposamente, edificio histórico de la Universidad de Oviedo. De dudosa eficacia porque la plaza, como me contó en 1986 uno de sus ocupantes activos en los sucesos que refiero, de estratégica tenía lo simbólico y ya puestos, con la Diputación y la Catedral, ya tenían bastante los revolucionarios para dominar tres cuartos de la ciudad (y el otro cuarto, excepto el cuartel de la Guardia Civil de Pumarín, ya lo tenían ocupado).
No sé cómo sería en realidad, lo confieso, pero me queda la duda de dónde irían a parar esos libros, toda la ensoñación romántica del siglo XIX sobre la Edad Media, enorme y delicada, al servicio de una comunidad que quería seguir siendo. Siempre sospeché que alguien tomaría precauciones y pondría a salvo tanto libro importante para la posteridad, aunque no entendiera su valor. Mánfer de la Llera, que vendía el 'Avance' y 'El Socialista' por los pueblos de la Cuenca del Nalón, me lo contaba en Bimenes pocos meses antes de morir en una fiesta a favor de la oficialidad de la lengua:
-Un llibru, Xuan, nun ye lo que ye agora. Daquella yera una puerta abierta que, si entrabes anque fuera pa salir desiguida, cambiábate la vida.
Tengo razones sentimentales para dar crédito a esta sospecha que me confío Mánfer. ¿Qué ganaban los mineros asturianos quemando libros? Soy de la raza de los campesinos, de los menesterosos. No existe en el mundo nadie que haya picado carbón y no sepa sembrar patatas.
Ninguno de los míos, supiese o no leer, quemó nunca ningún libro. Además, para fortalecer mi suposición, Jaume Subirana me contó, un día paseando por el Barri Gotic de Barcelona, un suceso que me dio mucho que pensar. Me señaló la fachada de una iglesia en el Barri Gotic (¿era la de Sant Felip Neri?) donde estaban marcados los impactos de bala de los fusilamientos que allí se habían hecho en 1939. Se sabe que se fusiló a muchos; la memoria popular los ha reducido a tres: un nacionalista catalán, un republicano español y un minero asturiano del BOC. Los tres paisanos -pues son paisanos míos pues vivieron y murieron por la libertad- quisieron asistir a su ejecución sin confesión y con los ojos abiertos ante el pelotón de fusilamiento.
El primero gritó antes de morir:
-¡Visca Catalunya!
El segundo:
-¡Viva la República Española!
Y el tercero, que es el nuestro y era de La Felguera, no gritó sino que se definió:
-Soi mineru asturianu y lleí a León Tolstoi -y no tuvo miedo, y no tembló, y concilió en una misma imagen el día que su padre le enseñó, en la sebe de la infancia, un nido imprevisto de malvís y el paso inseguro de Anna Kareninna al descender de su coche camino de la estación donde iba, por amor o desamor, a acabar sus días.
Yo que he puesto flores en la tumba de Karl Marx, y las voy a seguir poniendo, ¿cómo voy a entender que la izquierda gobernante, que venía a cambiar el mundo, le eche unos polvos a la derecha para maquillarla, adopte el acento del poder y le niegue el pan y la sal a la lengua de los pobres, que son los míos? Se lo digo con toda claridad:
-Soi un ciudadanu asturianu y lleí a León Tolstói.

| Comparte esta noticia -

¿Qué es esto?

Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS