El mercado se desinfla y ellos ganan miles de euros. Los expertos tienen que recurrir a fraudes piramidales para mantenerse y ellos multiplican su capital en menos de tres meses. Y respetando las reglas del juego. Un grupo de alumnos del colegio de las Ursulinas, de Gijón, quedó segundo en el mayor proyecto educativo bursátil a nivel europeo que organizan las cajas de ahorro: el Juego de la Bolsa.
«Empezamos el proyecto con 50.000 euros de capital y terminamos superando los 87.000», cuenta Arturo Cuevas, «cabeza pensante» del grupo. ¿Cuál fue su estrategia? Estos alumnos -de entre 16 y 17 años- diseñaron una cartera de inversión «segura con el objetivo de mantenernos», describe Diego Martínez. Pero eso fue al principio. Luego les pudo la codicia y vivieron más de un susto con sus apuestas. Fue ponerse «a invertir con cabeza» y se convirtieron en los primeros clasificados de toda la región.
El Juego de la Bolsa, una iniciativa organizada por las cajas de ahorros -en la región Cajastur- ofrece a los alumnos la posibilidad de descubrir el parqué (virtual) y aumentar sus conocimientos sobre asuntos financieros. «Forman equipos y elaboran una estrategia para decidir qué valores y cuánto tiempo deben mantenerlos en la cartera», explicó Marta Couso, profesora y tutora del proyecto. El juego simula la bolsa de Viena, con valores reales y dos precios: uno que se fija por la mañana y otro por la tarde. «No es difícil cogerle el truco pero acabas mirando Internet todos los días; no nos acostábamos tranquilos», comentan estos estudiantes de primero de Bachiller. Hasta hubo días que se levantaron a las siete de la mañana «sólo para hacer una compra».
Junto a las apuestas por valores casi inamovibles, «como el de Walt Disney y algunas compañías de seguros más», apostaron dos veces por Google. Como cuenta Cuevas, «la primera vez nos fue fatal». Compraron 500 acciones del buscador norteamericano y, cuentan, «perdimos en un sólo día 10.000 euros».
Más conservador
Sentir de cerca semejante catástrofe da qué pensar. «Si hubiese sido dinero real no lo hubiera hecho así -confiesa Fran Rodríguez-. Hubiera sido mucho más conservador», añade. Lo que les colocó, con tan sólo un par de operaciones, por delante de los demás grupos fue apostar por el valor adecuado en el momento perfecto. «El pelotazo nos lo dio Volkswagen que pegó una subida tremenda», concreta Fran Rodríguez. Así, se decidieron a comprar 25 acciones de la compañía a 300 euros y «las vendimos a 800» al día siguiente. Tuvieron hasta la previsión de dejar de lado las operaciones arriesgadas cuando los indicadores apuntaban a «un parón de la bolsa». Los que no lo hicieron «se quedaron con tan sólo cuatro euros del capital de una vez».
Más de 250.000 alumnos de toda Europa participaron en esta edición. El equipo Alfalfa -que así se llaman- no tiene, sin embargo, tan claro su futuro como 'brokers'. «Mucho riesgo y tensión para mí», resume Dani Granda. Por el momento, ya tienen previsto un viaje a Madrid para recibir, el que puede ser su primer diploma en este 'mundillo'.