En los hospitales gijoneses no cabía ayer un alfiler. La gripe y también los trastornos respiratorios y catarros agudos que hacen especial mella en la población mayor han llenado las plantas de Cabueñes, Jove y Cruz Roja. Tanto, que Jove decidió abrir en la noche del pasado sábado una planta extraordinaria para dar cabida a la demanda asistencial y a los enfermos que a diario le remite Cabueñes, uno de los centros sanitarios de la ciudad más afectado por la saturación.
Tras dar de alta médica a varios pacientes, ayer Jove era el único de los tres hospitales de la ciudad donde había camas libres. En concreto, 28. Ni Cabueñes ni Cruz Roja podían decir lo mismo. En el hospital público, de hecho, el sobreaforo era aún mayor que en días anteriores. El balance de ayer daba cuenta de 482 pacientes ingresados, 77 por encima de su capacidad máxima normal. 36 habitaciones tuvieron que ser reconvertidas en salas de tres camas, con la consiguiente molestia que supone para pacientes y acompañantes.
Una de las plantas de hospitalización que más está acusando la saturación es la de Traumatología. Ayer había ingresados en esta unidad 42 enfermos, cuando el tope debería ser 30. En Medicina Interna, otra área con bastante trabajo extraordinario estos días, había 38 pacientes, 9 de ellos alojados en habitaciones triples. La situación era mismilar en Neumología y en Digestivo. La única planta de Cabueñes donde ayer se respiraba algo más de calma era en Ginecología.
El motivo de que los tres hospitales de la ciudad estén llenos se debe en gran parte a la gripe, pero también al hecho de que la epidemia gripal y los trastornos respiratorios propios del invierno suelen afectar de forma más grave a los mayores. Así, enfermos crónicos de más de 60 años, con problemas cardíacos, pulmonares, digestivos o circulatorios, ven estos días como su enfermedad habitual se agrava a consecuencia de un catarro o una faringitis. «A un chaval joven o un adulto con un cuadro de fiebre, tos y malestar general lo mandas a casa y le recomiendas reposo, beber líquidos y algo de medicación para bajar la temperatura, pero a una persona mayor lo más seguro es que la tengas que ingresar porque se le descompensan otras enfermedades que padece». Así de claro lo explicaba un médico de Urgencias de Cabueñes, acostumbrado estos días a que por los boxes del servicio pasen más de 300 enfermos diarios.
Refuerzo
Los problemas de saturación y colapso no son nuevos entre los hospitales gijoneses. Cada invierno, Cabueñes ve cómo sus plantas se llenan por demás. Eso, a pesar del plan de traslados a Jove que el hospital gijonés, a través del Servicio de Salud del Principado (Sespa), tiene implantado hace ya dos años. Los sindicatos vienen reclamando desde hace tiempo la ampliación del número de camas de Cabueñes, aduciendo que el centro ha quedado pequeño para atender a la demanda que se genera en el Área Sanitaria V y que alertan crecerá aún más cuando se abra la futura unidad de hemodinámica. Ayer, la Junta de Personal del hospital público volvió a criticar la situación y reclamó más sustituciones. Según el Sindicato de Enfermería (SAE), las contrataciones hechas por el Sespa (17 refuerzos) han resultado insuficientes. «La gripe afecta a la población pero también a los trabajadores. Ayer había mucho personal de baja», indicó Mariam González. Dicha representante del SAE aseguró que «la situación en las plantas de hospitalización es preocupante, ya que el personal no puede con todo». A la una de la tarde de ayer, aseguró, «había muchos enfermos a la espera de ser aseados y mudados». Desde el Sespa, por contra, se afirmó ayer que desde finales de 2008 se habían reforzado las plantas más afectadas mediante la contratación de 17 personas.
La región más afectada
Asturias está siendo la comunidad autónoma más castigada por la gripe. Según el último informe emitido el viernes por el servicio de Vigilancia y Alertas Epidemilógicas de la Consejería de Salud, el Principado, con 6.500 enfermos de gripe a la semana, cuadruplicaba la tasa de incidencia gripal a nivel nacional.
Con todo, los epidemiólogos estiman que la gripe, que este año lleva el sello de un virus australiano (se detectó en 2007 en la ciudad de Brisbane) comenzará a remitir pronto en Asturias. Las previsiones eran que el número de casos crecería algo más a lo largo de la semana pasada, para luego empezar a descender. Claro que la bajada puede que sea rápida o no, tal y como ocurrió el pasado año, cuando la actividad gripal se prolongó hasta finales de febrero ya que su remisión fue muy lenta.