País Vasco y Cataluña se llevaron la suerte y se quedaron íntegros los dos principales premios del sorteo del Niño. Un regalo de Reyes regado con buen cava y con muchas sonrisas con las que pintar en las caras adultas la ilusión infantil. Tarrasa, en Barcelona, y Llodio, en Álava tuvieron ayer la suerte de cara. El 28920 fue el número talismán para los catalanes, mientras que el 56306 dejó 60 millones de euros en el municipio alavés de 18.000 habitantes y en sus alrededores.
La administración de lotería número 23 de Tarrasa, bautizada como La Bona Sort, repartió unos cien millones de euros al vender casi todos los décimos del gordo, en su mayoría a clientes abonados al número premiado, que también viajó en participaciones a Badalona.
El primer premio resultó muy repartido ya que se ha vendido décimo a décimo en la ventanilla de este despacho situado en un centro comercial de las afueras de la ciudad.
Pese a que ayer La Bona Sort permanecía cerrada, su propietaria, Pietat Antequera, acudió a la administración para brindar con sus afortunados clientes, especialmente los que desde hace años se abonaban semanalmente al 28920 con la esperanza de que la fortuna les sonriera alguna vez.
La suerte viajó desde esta administración de lotería a una tienda de comestibles de Badalona (Barcelona) que también pretendía premiar la fidelidad de su clientela regalándoles pequeñas participaciones del número agraciado.
Otra administración en Llodio, la número dos de esta localidad alavesa, distribuyó los sesenta millones de euros, «muy repartidos», del segundo premio, que recayó en el número 56306.
«Ya era hora, este pueblo lo necesitaba», exclamó Carlos Resa, propietario de este despacho en el que nunca había tocado un premio de la Lotería de Navidad ni de la del Niño, y que ayer no podía ocultar su doble alegría por haber repartido el premio y llevarse 100.000 euros de uno de los décimos premiados.
La administración, ubicada en Areta, un barrio situado aproximadamente a un kilómetro del centro del pueblo, es «lugar de paso de gente de Bilbao, Vitoria y de los pueblos de los alrededores», según su propietario.
Así, el segundo premio se repartió entre los vecinos de Bilbao, Vitoria, Amurrio (Álava) y Orduña (Vizcaya), además de todos los que frecuentaban el centro extremeño de Llodio y el bar Sicara del municipio vizcaíno de Orozko.
Uno de los empleados de este establecimiento, Juan Ramón Andreu, explicaba ayer que el 56306 se jugaba semanalmente desde la apertura del local hace 16 años y que los premiados son clientes habituales, «gente normal y corriente, todos trabajadores». Reveló que él sólo jugaba un décimo y a medias, por lo que «habrá que seguir trabajando», aunque reconoció que el dinero «va a ayudar mucho en estos tiempos de crisis».
El resto de españoles que jugaron en este sorteo extraordinario, que recaudó 762,5 millones de euros (un 2,05% menos que en 2008) tendrá que conformarse con comprobar uno por uno si sus décimos corresponden con los números agraciados con premios menores hasta completar los 840 millones de euros en premios que se han repartido.
En el Palacio de Loterías de Madrid, donde el sorteo puso ayer fin a la Navidad, trece niños han extraído las bolas de los premios ante la atenta mirada de unas 150 personas que se han acercado al salón para intentar atraer a la suerte.
La anécdota de la jornada la ha protagonizado uno de los niños del Colegio de San Ildefonso cuando ha invertido el cartel correspondiente a las decenas de millar del segundo premio que mostraba un nueve en lugar del número seis que se estaba cantando.