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AVILÉS - GIJÓN - OVIEDO | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Lunes, 13 febrero 2012

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La defensa de C. M. C. solicitará la libre absolución al entender que actuó en legítima defensa frente a un intento de agresión
12.01.09 -

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La acusación reclamará 22 años de cárcel para el presunto homicida de La Espina
La agresión rompió la habitual tranquilidad del barrio en octubre de 2004. / LVA
Un total de 22 años de cárcel. Es la petición de pena a la que se enfrenta C. M. C. como presunto autor del homicidio de La Espina que se juzga desde hoy en la sección tercera de la Audiencia Provincial de Oviedo. La causa, que se verá con jurado popular, se remonta a los hechos que en octubre de 2004 provocaron la muerte de Julio Juan Fernández Mateo.
La única petición de cárcel la realiza la acusación particular de la familia, a cargo del abogado avilesino Juan Carlos Díez Villareal. La defensa del único imputado, C. M.C., y la fiscalía, consideran que existe legítima defensa y solicitan absolución.
La agresión que ahora se juzga se remonta al domingo 31 de octubre de 2004. Ese día, Julio Juan Fernández Mateo, según publicó LA VOZ DE AVILÉS, salía de su garaje en su vehículo para ir a comer. Viajaba acompañado por su mujer e hija.
Por causas que se desconocen, se entabló una discusión con C. M. C., que se encontraba acompañado por una chica en la acera. Los testimonios recogidos en su momento por este diario describen que se produjo un enfrentamiento verbal entre ambos en la calle La Toba.
El tono de las palabras debió ser de grueso calibre, ya que Julio Juan Fernández se bajó del coche y se encaró con el ahora acusado, al que, prácticamente, doblaba en edad.
Un amortiguador
Fernández bajó del coche y siguió discutiendo con C. M.C, hasta que fue al maletero, lo abrió y agarró un amortiguador de los portones traseros que se encontraba suelto en el interior del vehículo.
A partir de se momento, se produjo un forcejo que derivó en una pelea entre ambos aunque los testimonios publicados en su día por este diario ofrecen versiones contradictorias.
Varios de los testigos aseguraron que Julio Juan Fernández intentó agredir a C. M. C. con la barra, pero que éste, más joven, logró esquivarle y, posteriormente, arrebatársela para agredirle en la cabeza. Otros apuntan que Fernández agarró la barra e intentó agredir al joven, pero resbaló en la rampa de acceso al garaje y cayó al suelo, provocándose las graves heridas. El propio acusado y su acompañante reconocen la existencia de las heridas, pero explicaron durante el proceso que se trataba de defenderse ante la agresión.
El primer informe de la Policía Nacional que se facilitó a este diario asegura que no existió ninguna agresión y describe el suceso como una caída casual.
El hecho cierto es que, tras el golpe en el suelo, Julio Juan Fernández Mateo quedó inerte, con una fuerte herida en la cabeza y perdiendo abundante sangre. De forma inmediata acudió una unidad del SAMU, que lo trasladó al Hospital Universitario Central de Asturias. Después de una semana ingresado en la Unidad de Vigilancia Intensiva, fallecía como consecuencia de las heridas recibidas en la cabeza, según certificaron posteriormente los informes de los forenses.
Argumentos contrarios
El reto de la acusación particular es lograr convencer durante la semana del juicio que la agresión se produjo con ánimo de matar y que el uso de la fuerza por parte de C. M. C. fue desproporcionado para el peligro que podía suponer Julio Juan Fernández, que le doblaba en edad.
Entre las pruebas que llevará a la sala ovetense se encuentra la comparecencia de diferentes testigos presenciales de los hechos que avalan la versión de una discusión verbal que, posteriormente, subió de tono y terminó en una brutal agresión que ahora se juzga. La diferencia entre los daños de una y otra parte también sirven para argumentar su posición ante el jurado.
Por parte de la defensa y la fiscalía se solicitará la libre absolución del procesado, ya que consideran que se trata de una acción de legítima defensa frente a la agresión.

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