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Sociedad

SIN PÁJAROS

14.01.09 -

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Romántico feroz
Publica Luis Alberto de Cuenca auténtico joyón narcótico: 'Hola mi amor, yo soy el lobo' (Rey Lear). Todo en De Cuenca es pura fascinación, mucho más que mito, rabiosa erudición y un dandismo pop, musical, cinematográfico, irónico. Luis Alberto de Cuenca ríe en francés, piensa en germánico, lleva relojes de Tintín o Shakespeare, habla como si hechizase, reduce su poesía a una línea clara, magistral, simple, que, sólo debido a una carrera política paralela, le ha costado la entrada a la Real Academia y el Premio Nobel. Esta joya de bibliofilia (por 12 euros), ilustrada por Miguel Ángel Martín (lo mejor del cómic en España, el Oscar del cómic) sitúa este librito (poemas seriados en torno a un 'Romanticismo feroz' que califica el autor) en toda una brújula para acercarse a 50 años (por lo menos) de poesía de un clásico de nuestras letras, heterodoxo al límite, alguien que crea tradición y nadie hay anterior a él que haya hecho algo similar.
Poemas imbuidos de cine negro americano, poemas influidos por 'Conan el bárbaro' o la 'Guerra de las galaxias'; el amor en todas sus facetas, una gorda a la puerta de una academia como mucho mas que costumbrismo, versos en Ford Fiesta y una fiesta permanente, incansable, en Luis Alberto. Destilación del humor como vía de conocimiento: en el amor, en el suicidio, en las lecturas; una temperatura u ontología, señores, sólo propia de aquel que escribe como vive. La paz del sabio, que jamás quiso ser estilita, y comprometido a un nivel que excede toda literaturización, la máxima intelectualidad. La maravilla de la clase media; lo que somos todos, y el placer de la lectura, machacarse el alma en mitad de un mundo refinado (cajas de plata, figuras de jade, Cirlot, Borges y un cóctel en Balmoral).
El perfume del heptasílabo trabajado como nadie, trocitos de versos que consumimos como opio: «Cualquier lugar es bueno para el odio, incluido el supermercado»; «Mira que las deseo. Y qué poco me gustan» (del titulado 'Mujeres'). Poemas donde salen perritos llamados 'Joker' y computadoras y mujeres que dicen tonterías a la hora del desayuno y un mundo actual, jamás periclitado, que es el nuestro. El de los vivos.

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