El paso del vendaval dejó cientos de incidencias en la comarca avilesina y el Bajo Nalón, con importantes daños materiales que tuvieron entre sus consecuencias cortes de luz que llegaron a prolongarse durante horas. En algunas zonas rurales el suministro aún no se había reanudado al cierre de esta edición.
En toda la comarca y en los concejos del Bajo Nalón fueron miles los abonados que vieron cómo no sólo quedaba interrumpido el suministro eléctrico, sino también el de teléfono y las comunicaciones. Los zonas más afectadas fueron los concejos de Cudillero, Muros de Nalón, Pravia y Soto del Barco, así como el área de Piedras Blancas y núcleos como Pillarno. En Avilés, también se registraron cortes en el suministro en zonas como San Cristóbal y algunas calles del centro.
En todas esas localidades la indignación de los afectados fue en aumento hasta que, en la mayoría de los casos, el suministro quedó restituido hacia las tres de la tarde. Hasta entonces, tuvieron que limitarse a ver cómo el teléfono de incidencias facilitado por HC Energía, de pago, atendía a duras penas a sus abonados, que previamente tenían que escuchar una grabación en la que se les informaba de que el personal de la empresa estaba trabajando a marchas forzadas para reparar los daños. La principal avería se había producido en el transformador de La Barraca, en el concejo de Salas.
Pero las interrupciones del suministro no fueron los únicos perjuicios sufridos. Muros, vallas publicitarias, señales de tráfico, contenedores, tejas, cubiertas y otros elementos fueron derribados por la fuerza del viento a lo largo de toda la comarca. También se registraron pequeños argayos en la variante de Avilés y otro de mayor entidad en Riberas, en Soto del Barco.
Real Balneario de Salinas
En Avilés, los agentes de la Policía Local registraron cerca de ochenta incidencias por el temporal entre las once y media de la noche del viernes y las dos de la tarde de ayer sábado, entre ellas, la caída del falso techo del patio de los números 3 y 5 de la calle de Les Comadres -con sólo un año de antigüedad-, la desaparición de media fachada acristalada del concesionario de KIA en la avenida de Lugo y la caída de un árbol que cortó el acceso a las torres de Cristalería.
En la travesía de Raíces, en el límite entre Avilés y Castrillón, un enorme eucalipto cayó sobre varios camiones y, en Salinas, el restaurante Real Balneario perdió parte de su cubierta. También voló el techado de la grada del campo de fútbol de La Marzaniella y la localidad castrillonense de Panizales quedó aislada por carretera. «Menos mal que todo ocurrió de noche», sentenciaba un vecino en Trasona.