Casi un año después de la inauguración del nuevo pabellón del Grupo Cultura Covadonga, los socios pueden ver ya la última de sus instalaciones: el spa. Si la puesta de largo del pabellón fue el once de marzo del año pasado, habrá que esperar al uno de marzo próximo a que el spa se inaugure de forma oficial, aunque previamente habrá quince días de prueba para que los grupistas puedan disfrutar de las instalaciones por un precio simbólico.
Pero la empresa encargada de la gestión de estas instalaciones inició ayer unas visitas guiadas a las que acudieron numerosos socios, sobre todo mujeres, interesados en conocer de primera mano las instalaciones. Estas visitas tendrán lugar, hasta que la instalación comience a funcionar oficialmente, en horario de 11 a 14 horas y de 17 a 21 horas.
Los técnicos de la firma son los encargados de mostrar las instalaciones. La visita comienza por la parte seca del spa, que cuenta con solarium y unas zonas de baños de vapor y sauna. El spa ocupa una parte del sótano del nuevo pabellón y los vestuarios están ubicados en la planta superior, con lo que se gana mucho espacio.
La zona húmeda es la más amplia, con una piscina central en la que se puede hacer un amplio recorrido de todo tipo de masajes. La entrada da derecho a disfrutar de esta instalación durante dos horas, si bien los técnicos de la empresa que la gestiona aseguran que en ese tiempo se puede hacer el circuito varias veces.
El agua de la piscina está a 29 grados centígrados, cuatro menos que la temperatura ambiente en el local. El circuito tiene zona de chorros dirigidos a las piernas, zonas cervical y lumbares, un jacuzzi con agua a 31 grados de temperatura, una zona de camas de agua, otro jacuzzi integrado en la propia piscina principal y, alrededor de las columnas centrales, chorros de agua que salen del suelo para dar masaje a las piernas y un circuito para caminar contracorriente. Fuera de la piscina se puede disfrutar de un circuito de chorros de agua fría sobre piedras, una sauna y un baño de vapor. Además, también hay distintos tipos de duchas, como unas con efecto lluvia y otra, llamada sensación, que da masajes a distintas partes del cuerpo.
Estas instalaciones están adaptadas para ser utilizadas por personas con movilidad reducida y, por ejemplo, además de no contar con ningún escalón, disponen de una silla especial que facilita el acceso de las personas con limitaciones físicas a la piscina.
De momento sólo faltan detalles burocráticos y los últimos adornos para la apertura del spa.