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AVILÉS - GIJÓN - OVIEDO | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Lunes, 13 febrero 2012

Gijón

GIJÓN

El catálogo urbanístico incorpora por primera vez arquitectura militar, mobiliario urbano, quioscos y casas obreras entre los elementos sujetos a protección
01.03.09 -

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El patrimonio de Gijón saldrá literalmente fortificado con la inclusión de los búnkeres de la Guerra Civil entre la lista de edificios, parques, jardines y demás elementos sujetos a protección del municipio. La incorporación de los antiguos complejos defensivos de la ciudad es una de las grandes novedades que deja la contestación de las alegaciones del catálogo urbanístico.
En la zona oeste, y más en concreto en el barrio de El Muselín, de la parroquia de Jove, se protegerán los restos del castillo de Arnao y en pleno corazón de Gijón, en el cerro de Santa Catalina, se hará lo propio con sus fortificaciones. Estos vestigios militares, junto a los existentes en el Cabo San Lorenzo y la Campa de Torres enriquecerán el inventario municipal por las sugerencias del Incuna y el historiador gijonés Héctor Blanco. Éste último también se ha salido con la suya al conseguir la catalogación de los Jardines de la Reina y los de la plaza de San Miguel, además de ingenios de agua, como la toma del manantial de Llantones y los depósitos de Roces.
Dentro de los aspectos normativos del catálogo, llama también la atención la presencia de una nueva categoría de protección, incluida por indicación expresa de la Consejería de Cultura. Además de los niveles de protección integral, parcial y ambiental (diferenciando entre zona urbana y zona rural), en función de la importancia de los elementos patrimoniales, a partir de ahora se hablará asimismo de protección ambiental documental. Ésta consistirá en la obligación de documentar algunas construcciones antes de derribarlas o modificar de forma sustancial los espacios donde se encuentran. Esa documentación debe incluir un levantamiento del estado actual del edificio, fotografías y vídeos, junto con un análisis histórico. Todo ese material se deberá remitir luego en forma de informe al Archivo Municipal.
Esta nueva categoría está pensada para unos elementos muy concretos. Así, estarán sujetos a ese nivel de protección, por ejemplo, los vestigios de Mina La Camocha. En el caso concreto de la explotación carbonífera ya clausurada el catálogo señala la necesidad de redactar un plan especial para ese ámbito donde se deben documentar forzosamente los siguientes elementos: el castillete número 1, la sala de máquinas del castillete número 1, el tendejón, las oficinas, la casa de aseos, la senda verde, el túnel de La Pedrera, el poblado minero, Ciudad Virginia y los chalés y viviendas unifamiliares de El Vaticano.
También tendrá protección ambiental documental patrimonio industrial como los astilleros (el edificio de Naval Gijón y el conjunto original de Juliana Constructora Gijonesa), la grada y dársenas de Astilleros del Cantábrico, los talleres de la calle Zumalacárregui, la subestación eléctrica de Pumarín y la antigua planta fluorita en Pinzales. Contarán con esta misma consideración una veintena de viviendas obreras en La Calzada, El Natahoyo y El Llano, a excepción de la Ciudadela proletaria situada entre el Hogar de San José y La Carreña, donde deberán preservarse las volumetrías construidas en los futuros desarrollos urbanísticos, producto de la estimación de una alegación de Izquierda Republicana.
Cañones enterrados
También resulta novedosa la protección que se conferirá a piezas de mobiliario urbano y objetos diseminados por la ciudad. Podrán cambiarse de ubicación, pero tendrán que preservarse las farolas del puerto deportivo, los antiguos cañones reconvertidos en norays en el Muelle, los relojes de los Jardines de la Reina, el antiguo Sanatorio Villamil en Pablo Iglesias, la Litografía Viña en Honesto Batalón, el mobiliario histórico de Isabel la Católica, el rótulo de la calle Menéndez Valdés (único conservado completo de la serie instalada en 1911), el mosaico de Rubio Camín del templo del Corazón de María y las antiguas columnas de alumbrado de la calle Corrida movidas a Somió.
Dentro del patrimonio etnográfico destaca la inclusión de la puerta de la Pecuaria de Somió y dentro del arquitectónico es llamativa la entrada de los quioscos de la Plazuela, Somió y Los Campos y del edificio de control del puerto.
En total se han incorporado vía alegaciones 146 elementos que se sumarán a los 2.581 catalogados en el documento de aprobación inicial. La lista con 2.727 referencias se llevará al Pleno del mes de marzo para su visto bueno y a partir de ahí deberá pasar un doble filtro del Principado -la Cuota y Patrimonio- hasta cumplir el trámite de aprobación definitiva, previsto para este año.
Lo que no se ha aceptado de las alegaciones son las compensaciones económicas y fiscales a los propietarios de elementos protegidos. Pero el nuevo régimen de subvenciones sí incluirá bases nuevas para este tipo de edificios. Las obras integrales se financiarán al 70% sin límite de presupuesto y las parciales al 50%, con un tope de 80.000 euros de coste total de la intervención.

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