El plan parcial de Cabueñes es la punta de lanza del nuevo Urbanismo que traerá consigo el desarrollo del vigente PGOU. Un Urbanismo que aplicará densidades edificatorias propias de ámbitos urbanos consolidados -con el modelo de grandes urbanizaciones y nuevas dotaciones de servicios- a parroquias del concejo que hasta ahora mantenían su apariencia rural con un crecimiento basado en la vivienda unifamiliar. Buena prueba de la controversia que ha desatado son las casi 3.000 alegaciones presentadas para suavizar su impacto. 2.865 para ser exactos.
Se trata de una fórmula de expansión urbanística que supone un claro choque con los postulados que defendió el urbanista Ramón Fernández-Rañada durante la década de los ochenta y noventa del pasado siglo. El autor de todos los planeamientos urbanísticos de Gijón a excepción de la última revisión declinó ofrecer a EL COMERCIO su opinión sobre el caso de Ovidio Blanco, con quien colaboró estrechamente durante años y del que siempre ensalzó su capacidad de discreción en los asuntos urbanísticos. Sin embargo, el arquitecto ovetense no tuvo problemas en calificar de «salvajada» el crecimiento propuesto para Cabueñes por el equipo de Luis Felipe Teixidor. «Es innecesario y se puede hacer mejor», sentenció.
¿Qué es lo que plantea el plan de Cabueñes? Tal y como el propio Ovidio Blanco explicó en su momento a este diario el documento que se ha sometido a información pública y al periodo de alegaciones incluye un bloque de planta cuadrada de cinco pisos más bajo -sólo dos plantas por debajo del hospital-, doce edificios de cuatro alturas y 36 chalés adosados. Los bloques de cuatro plantas se construirán, según el diseño propuesto, a lo largo de un nuevo vial de cuatro carriles que articulará todo ese ámbito. Es lo que los vecinos califican peyorativamente de 'Muro de Cabueñes' y que según ha adelantado el edil de Urbanismo, Pedro Sanjurjo, sufrirá recortes de altura merced a una nueva distribución de la edificabilidad autorizada por el PGOU.
En tanto se concreta el nuevo diseño salido de las alegaciones, cabe recordar que la idea de los promotores pasaba porque hubiera un escalonamiento de alturas en el nuevo área residencial. Según ese planteamiento, los bloques de mayor porte se situarán al borde del viario principal para ir bajando de forma gradual hasta llegar a la zona más pegada a los chalés existentes.
En cualquier caso, el arquitecto ahora en el ojo del huracán reconoció que el impacto visual será inevitable en la zona cuando se levanten los nuevos edificios. Sobre todo para los conductores que entren en la carretera de Villaviciosa por el acceso de la ronda. Blanco también admitió que se había concentrado la edificabilidad para reducir la visión del lado del Hospital y el paisaje, para dejar lo más libre el campo visual en dirección a la Laboral.
En sus alegaciones, los vecinos de Cabueñes, que consideran que el proyecto debería ser declarado nulo de pleno derecho, realizan numerosas objeciones medioambientales, estructurales y de denuncia de un impacto que califican de «desmesurado» para una parroquia que mantiene su configuración rural. «Salen 600 viviendas con un módulo de 100 metros cuadrados, pero al final serán como mínimo 800», afirman. La Plataforma contra el Muro de Cabueñes asegura que con el aprovechamiento urbanístico planteado se duplicará la población actual de Cabueñes. «Somos en toda la parroquia 2.500 habitantes y con el proyecto vendrán 3.200 vecinos a un espacio de terreno muy pequeño», indican.
También critican la demora en la contestación de las alegaciones: «Sanjurjo y Cosme García nos dijeron que había cuatro modelos tipo y no se tardaría nada».