El Ejecutivo regional trasladó ayer a la cúpula de ArcelorMittal en España su «preocupación y contrariedad» por la decisión de parar el horno alto e instó a la siderúrgica a que «restablezca la actividad en cuanto existan síntomas de recuperación de la demanda». Así lo expuso ayer el consejero de Industria y Empleo, Graciano Torre a través de un comunicado, después de que el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, se reuniese con la dirección de la siderúrgica en España en un encuentro que varias fuentes calificaron de «muy tenso».
El Principado recordó a la dirección española de la compañía, encabezada por su vicepresidente y miembro de la dirección general, Gonzalo Urquijo, que la Administración asturiana «se volcó en la solución de varios problemas que la compañía planteó», entre ellos, la negociación de una alternativa a la supresión de la tarifa eléctrica para grandes consumidores, la G4.
La siderúrgica reconoció en el encuentro, celebrado a las once de la mañana en Presidencia, que la factoría asturiana está entre las más competitivas del mundo y que la decisión se debe, exclusivamente, a una caída de la demanda. El Principado, por su parte, pidió a la empresa que alcance un acuerdo con los representantes de los trabajadores, ya que la plantilla «ha hecho importantes sacrificios», entre ellos aceptar la congelación salarial. «Una postura que debe de tener contrapartidas, minorando al máximo el ERE y manteniendo el compromiso de inversiones futuras», expuso Torre. El Principado valoró positivamente, no obstante, la decisión de dejar el horno 'en caliente' para que pueda ponerse en marcha «completamente en tres semanas a partir del momento en que situación económica lo permita». La medida ha provocado una oleada de reacciones entre los agentes sociales y partidos políticos asturianos, que reclaman a la multinacional que cumpla con las inversiones comprometidas para las plantas asturianas. Destacaron, además, el tremendo «golpe psicológico» que supone la medida y su efecto en cadena sobre la actividad productiva regional.
Acometer inversiones
A nivel político, el secretario general de la Federación Socialista Asturiana (FSA-PSOE), Javier Fernández, dijo que lo fundamental es que, una vez superada la coyuntura desfavorable, no sólo se restablezca la actividad del horno, «sino que se acometan las inversiones previstas» por el efecto que tendrán para el resto de la economía asturiana.
Por su parte, el coordinador general de IU, Jesús Iglesias, consideró que la primera tarea del nuevo Gobierno nacional es «no dejar solos a los asturianos ante esta decisión» y subrayó el impacto que la parada del horno tendrá sobre el empleo de la compañía y de la industria auxiliar. Iglesias también instó al Ejecutivo regional a «examinar con lupa» el expediente de empleo que plantee la siderúrgica y que no se apruebe «sin consenso».
El portavoz del PP en la Junta General del Principado, Joaquín Aréstegui, criticó a los gobiernos regional y central por su «inacción» para tomar algún tipo de medida antes de que ArcelorMittal confirmara ayer su decisión. «El Gobierno está grogui», lamentó Aréstegui, quien dijo que los mandatarios de otros países, como Francia, sí han actuado con la puesta en marcha de medidas como los incentivos para la industria del automóvil.
Según explicó Aréstegui, ArcelorMittal es el «corazón» industrial de Asturias y en estos momentos queda «gravemente» afectado. «Se han encendido todas las alarmas», añadió. A juicio del UPyD de Asturias, Principado, Ayuntamiento de Gijón y sindicatos deben sentarse ahora para determinar las medidas necesarias para «reducir el impacto en las economías domésticas afectadas» por esta medida.
Las inversiones realizadas durante años «han dotado a las plantas asturianas de unos excelentes niveles de productividad y competitividad», según expuso el Ayuntamiento de Gijón en un comunicado, que añade, no obstante, que «poco se puede hacer ante una reducción de la demanda tan importante como la del último año». A través de su portavoz, Jose María Pérez, recordó a la siderúrgica «el compromiso mostrado por la sociedad gijonesa y su ayuntamiento con el futuro de sus instalaciones en la ciudad» y reiteró la necesidad de abordar las «inversiones necesarias para modernizar las plantas asturianas». Por su parte, la alcaldesa de Avilés, Pilar Varela, señaló que «es tiempo de trabajar» y dijo que nadie debe dudar del «gran esfuerzo de modernización realizado en las instalaciones». Varela confió en que el efecto en el empleo sea el mínimo posible y anunció que estudiará la posibilidad de reforzar los planes de empleo.
La decisión de Arcelor se debe exclusivamente a la evolución del mercado y los sindicatos deben de ser «sumamente cautelosos» para garantizar la competitividad de las plantas asturianas, una vez que mejore la coyuntura. Es la opinión manifestada por el secretario general de la patronal del metal, Femetal, Álvaro Ordás, que instó, además a empresa y auxiliares a alcanzar una decisión «coordinada» para minimizar su impacto.
Sobre la decisión de parar el horno planea el riesgo de movilizaciones por parte de los trabajadores afectados. Los sindicatos esperarán para estudiar la aplicación de la regulación de empleo y cómo afecta la parada del horno a la economía en su conjunto «antes de determinar las acciones», dijo el secretario de Política de Desarrollo de CC OO, Gilberto García Buelga. Aseguró, no obstante, que no se descartan las movilizaciones. El representante de CC OO criticó, además, que se aproveche la situación para plantear reconversiones «cuando se acaba de acometer una con dinero público», en lugar de realizar reformas para garantizar el futuro de unas plantas «modernas y competitivas».